viernes, 23 de enero de 2015

Programa del Simposio Julia de Burgos UPRH



Accedan al enlace para ver el Programa del Simposio

“Me llamarán poeta”: Julia de Burgos
PROGRAMA DEL SIMPOSIO
Universidad de Puerto Rico en Humacao
Del 4 al 6 de febrero de 201

https://drive.google.com/file/d/0B_O1drZBMYsGbEZaMldkVTUwTlE/view?usp=sharing

martes, 13 de enero de 2015

Fallece líder nacionalista Isabel Rosado

El Nuevo Día
13 de enero de 2015
                                 

Fallece líder nacionalista Isabel Rosado
Había cumplido 107 años en noviembre
 
Por Nydia Bauzá / nydia.bauza@gfrmedia.com

Rosado estuvo tres veces en prisión por sus ideales políticos. (GFR MEDIA)

La líder nacionalista, Isabel Rosado Morales, quien fue tres veces a prisión por sus ideales, murió hoy, martes, a la edad de 107 años, en Fajardo.
“Murió sumamente tranquila”, dijo a este medio su sobrino nieto, Radamés Rosado.
Maestra de profesión, la legendaria luchadora independentista, falleció a las 9:32 de la mañana, en la residencia para ancianos Sagradas Misiones de la Misericordia, en Fajardo.
“Era como mi mamá. Me crió desde que tenía tres años. Yo vivía con ella y con mis abuelos”, sostuvo Rosado.
El Comité Isabel Rosado Morales informó que los restos de la educadora estarán expuestos mañana miércoles en el Club Cívico La Seyba, en la Avenida Lauro Piñero # 106, en Ceiba.
El jueves, a las 9:00 de la mañana, se oficiará una misa en la Parroquia San Antonio de Padua, en Ceiba. Luego, la comitiva fúnebre con los restos de Rosado Morales iniciará su recorrido por las calles del pueblo, haciendo una parada en la Calle Escolástico López, donde estuvo su hogar, hasta culminar en el Cementerio Municipal, donde será sepultada, precisó el comité.
El líder nacionalista Rafael Cancel Miranda y la exprisionera política Alicia Rodríguez despedirán el duelo, agregó el comité en un comunicado de prensa.
Doña Isabelita, como muchos la conocían, cumplió 107 años el pasado cinco de noviembre.
Hace unos 15 años, hizo desobediencia civil en Vieques, como parte de la lucha para sacar la Marina de Guerra de Estados Unidos de la isla municipio. También estuvo activa décadas antes en la lucha en contra de la Marina en Culebra y más recientemente en los reclamos de excarcelación del prisionero puertorriqueño, Oscar López Rivera.
Nacida en el barrio Chupacallos de Ceiba, el 5 de noviembre de 1907, fue una figura clave en la lucha de Pedro Albizu Campos y el Partido Nacionalista.
Era una maestra rural cuando se enteró por radio de la Masacre de Ponce, aquel Domingo de Ramos de 1937. Una manifestación de la juventud nacionalista se disponía entonces a marchar hacia la iglesia donde hablarían sobre la abolición de la esclavitud y exigirían la excarcelación de Albizu Campos y los demás presos políticos, pero el entonces gobernador militar, general Blanton Winship, ordenó que se impidiera el paso con la fuerza de sus armas. El saldo fue de más de 21 muertos y cerca de 200 personas heridas.
Fue tal la conmoción que sintió la maestra ceibeña que desde entonces se convirtió en una fervorosa seguidora de Albizu Campos. Junto a las también nacionalistas Blanca Canales y Carmín Pérez, formó parte del círculo de allegados de Albizu Campos.
Aunque no tomó parte en la revolución de octubre de 1950, el gobierno ordenó el arresto de la maestra, quien laboraba entonces como trabajadora social en una escuela. Cumplió una condena de quince meses y fue destituida como empleada pública.
Al salir de prisión, logró seguir como profesora en un colegio privado y en marzo de 1954, a raíz del ataque de cuatro nacionalistas al Congreso de Estados Unidos, exigiendo la independencia de Puerto Rico, la líder nacionalista, fue encarcelada nuevamente.
Se le impuso una sentencia de 17 años de prisión, pero con un recurso de Habeas Corpus que por derecho propio ella misma presentó, logró recobrar la libertad, once años después.
Al quedar libre de cargos en 1965, doña Isabel Rosado empezó a coser y a tejer para su manutención y para continuar su lucha por la libertad de los pueblos.
El Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) expresó sus condolencias a la familia y compañeros de lucha por el fallecimiento de Rosado Morales.
“Doña Isabelita fue una patriota a carta cabal de la estirpe albizuista. A pesar de sufrir cárcel, persecución y abusos por parte del gobierno estadounidense y sus regentes coloniales, nunca dio un paso atrás en defensa de su ideal. Nos queda su ejemplo de constancia, patriotismo y dignidad como faro que alumbra el camino hacia el triunfo final”, sostuvo a nombre de la colectividad, el comisionado electoral pipiolo, Juan Dalmau.
“Incansable en su lucha por la liberación de nuestra patria, también fue una cristiana muy devota y humilde. Sufrió los tormentos de la cárcel por el ideal de la independencia de nuestra isla”, indicó, por su parte, el presidente del Partido Nacionalista- Movimiento Libertador, Francisco Torres López.

viernes, 2 de enero de 2015

Muere Hermenegildo Ortiz Quiñones


                          Hermenegildo Ortiz Quiñones.    
     


Hermenegildo Ortiz Quiñones, distinguido profesor de planificación y humilde servidor público quien atendió con tesón y una brillante sonrisa al País desde las aulas hasta los cuerpos legislativos, falleció a sus 83 años de edad en el primer día del 2015.


Merello, como le llamaban sus allegados, era oriundo del este de Puerto Rico y fue el encargado de conceptualizar el proyecto del Tren Urbano propuesto en la década del 1980 por el entonces alcalde Héctor Luis Acevedo y el banquero Richard Carrión, como trampolín para la frustrada aspiración de que Puerto Rico fuera la sede de los juegos olímpicos del 2004.


Ortiz Quiñones, quien además de su inolvidable sonrisa solía adornar sus camisas con un lazo, en lugar de una corbata, dedicó su vida a enseñar en la Escuela de Planificación de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.


Mientras ocupaba el cargo de secretario del Departamento de Transportación y Obras Públicas, a eso del 1989, acogió la idea de desarrollar un sistema de transportación colectiva que aliviara las congestiones vehiculares en las principales arterias viales de la Capital.


Impulsó el proyecto y otros que fueron posteriormente desarrollados e inaugurados por su sucesor en el cargo, Carlos Ignacio Pesquera Morales, del opositor Partido Nuevo Progresista.
Ortiz Quiñones, quien radicó su residencia a pasos del Recinto de Río Piedras de la UPR, ocupó también un escaño en la Asamblea Legislativa del Municipio de San Juan, por el Partido Popular Democrático.

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Luis Rafael Rivera.  Hermenegildo Ortiz “Mereyo”La ciudad como obsesión. Nuevo Día Martes, 20 de Noviembre de 2007.








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Viajando en la limusina con Muñoz: Una mirada al libro “La visita de Muñoz Marín a la tierra”.


Viajando en la limusina con Muñoz: Una mirada al libro “La visita de Muñoz Marín a la tierra”.

Prof. Félix Báez Neris

Vicepresidente

Centro Cultural Dra. Antonia Sáez de Humacao





Me aprecio de la amistad y afecto de Roberto Addarich.   Disfruto junto a él de  la amena y rica conversación sobre diversos temas como el de la cultura y los deportes. La literatura es uno de los temas que nos apasiona. Las ideas de Addarich van acompañadas de sapiencia e hilvana pensamientos que siempre calan hondo en la conciencia humana. Recientemente me llamó mi buen amigo desde Maunabo.  Me entregó en diciembre una copia de su nuevo libro titulado “La visita de Muñoz Marín  a la Tierra”. Lo recibí como un hermoso regalo navideño.


Addarich nos da con su ejemplo de vida un modelaje de superación. Le tocó vivir en una época dura que marcó su  ser. Superó todos los obstáculos logrando alcanzar sus metas de hombre realizado. A lo largo del tiempo fue pintando con su sabia pluma cuadros y eventos de experiencia y vivencias humanas. Buena parte de esas estampas están fraguadas de un hondo contenido socio-cultural  de la realidad puertorriqueña y en particular de su vital litoral del sureste.


Como he dicho en ocasiones anteriores su estilo es uno sencillo, lo cual le permite calar hondo y profundo su mensaje.  Tiene la capacidad de atraparnos desde el primer intento. En el caso de esta obra no es la excepción, pues nos monta en la limusina desde el primer arranque. Y en esta ocasión lo hace nada más y nada menos que con la figura cimera de la política puertorriqueña de los años cuarenta al sesenta, don Luis Muñoz Marín.


Addarich nos prepara y nos envuelve en la magia de su técnica literaria para que tengamos la capacidad de soñar despiertos. De esta manera nos presenta el personaje de Muñoz lleno de vitalidad y energía provisto de su inmortalidad. Y decimos pero si se trata de Muñoz que para nada es extraña su presencia en la historia nuestra.   Es Muñoz al que muchos lo miran como héroe y otros como traidor o dictador.


En el relato de la obra se le concede a Muñoz un breve plazo de 72 horas para visitar a la Tierra. Aprovecha la oportunidad para realizar tres visitas  a sus amigos don Ricardo Alegría, al exgobernador Rafael Hernández Colón y al Lcdo. Miguel Hernández Agosto. Muñoz en esta sorpresiva e inaudita visita a sus amigos, procura  buscar respuestas a sus incógnitas y proyectos inacabados como el ELA. Se agarra su barbilla pensativo e incrédulo ante la realidad evidente que aprecia, procura vencer el pudor, busca en sus memorias los desaciertos y hace acotaciones de posibles soluciones. Pero con nostalgia se le recuerda que ya no pertenece al mundo terrenal.


Addarich acertadamente aprovecha la obra para revisitar la trayectoria de Muñoz en la historia puertorriqueña. Se destapan aquellos temas que demandaron la atención total del Vate. De lo que se trata es de valorar en justa perspectiva todo aquel amplio movimiento social construido a partir del 1940  donde Muñoz  fue ese líder social y político que lo encausó.


Muñoz logró con sus estrategias políticas establecer la gobernabilidad para  transformar el país de uno agrícola a uno industrial. Pero en el aspecto político su obra quedó inconclusa al no poder superar con el ELA el estatus colonial de la Isla. Ante esa encrucijada se convierte en un hombre acorralado por la historia.


Muñoz como sabemos fue un amante de la razonabilidad. Bebió de la sabiduría popular de jíbaro y se metió en sus entrañas conociendo su lenguaje y pensar. Con su capacidad analítica y su intuición fue develando su accionar y confundiéndose con sus correligionarios.


Apreciamos en la obra como el  Vate interpela a sus amigos entre reflexiones sobre temas como la identidad cultural; la problemática de la criminalidad, así como la denuncia de procesos y eventos sociales cuestionables en la esfera pública, y el interés que parece habitar en cada uno de los políticos de llevar al límite sus ambiciones en detrimento del pueblo. 


Muñoz le confiesa a don Ricardo Alegría  los errores que cometió y admite que buena parte de los problemas que vive el país son de su responsabilidad. La pérdida de buenas costumbres y valores, la descomposición social,  el aumento de la ideología estadista, la dependencia, la emigración entre otros problemas son los temas conversados con sus amigos. Coincide con don Ricardo que solo el idioma es el hálito de esperanza que sujeta la nación puertorriqueña.


Con el  exgobernador Rafael Hernández Colón se devela la admiración entre maestro discípulo y viceversa. Plantean la frustración por la situación que atraviesa el país y se sienten de manos atadas ante la encrucijada. La corrupción y hasta las carpetas son temas de conversación entre ellos.


En la conversación con el Lcdo. Miguel Hernández Agosto salió a relucir la situación que Muñoz enfrentó con Ing. Sánchez Vilella. El Vate admitió el error que cometió contra Vilella.


Luego de las entrevistas con sus amigos, Muñoz reflexiona profundamente mientras recorre a gran velocidad en la limusina las calles, carreteras, avenidas y lugares como el área sureste de Puerto Rico. Muñoz recuerda con nostalgia a figuras como   Aguedo Mojica, Ernesto Carrasquillo, Teófilo Morales, Rosa Sánchez entre otros.  Aquí el autor haciendo uso de su especial técnica logra que nos compenetremos a tal punto que nos hace mirar el reloj porque cada hora que pasa es importante y mientras se va acercando la hora uno ruega que el reloj se detenga. Sí, porque don Luis nos deja con esa sensación de continuar la plática.


Yo le preguntaría ¿Cómo se siente con la construcción de un ciudadano puertorriqueño distinto aquel que él conoció? Ese ente puertorriqueño que en cierta medida está atrapado en la madeja política y retórica de la colonia más antigua del mundo. Yo insistiría en recordarle que tuvo la oportunidad como ningun otro de darle un curso distinto a nuestra historia. ¿Cómo se siente con esa pesada carga?


Y ya para concluir diré que Addarich consigue en su libro con su excelente técnica literaria revisitar los acontecimientos acaecidos durante las décadas del 1940 al 1960 que son parte de la  memoria histórica de Muñoz como ya mencionamos. Vemos a Muñoz insertado en la mirada crítica entre el pasado y presente.  Es decir se examina la figura de Muñoz desde el espacio de la cotidianidad y temporalidad. Pero apenas les he mencionado algunos aspectos  que enriquecen la valiosa obra.  Los invito a que lo lean y descubran los mensajes, aprecien la riqueza de la tertulia, los diversos matices que sobre el ámbito político se plantean. Cabe resaltar que más allá de las particularidades de las que da cuenta el autor sobre Muñoz, existen diversos hilos conceptuales que además del evidente caso colonial del ELA, vinculan y evidencian la obra inconclusa de Muñoz.


Gracias, amigo Addarich por esta valiosa obra.

lunes, 29 de diciembre de 2014

A propósito del Simposio dedicado a Julia de Burgos

A propósito del Simposio dedicado a Julia de Burgos

La importancia de llamarse 

Luis Rafael Sánchez   



No sé si al pensarlos juntos –a Luis Rafael Sánchez y a Julia de Burgos– me suena del corazón al cielo un sublime vals de aniversario o la música de las esferas celestiales de Pitágoras.

    Luis Rafael Sánchez, el escritor egregio que congrega entre su corazón y su escritorio una central azucarera para procesar y refinar palabras, no se olvidó –no podía olvidarse– de celebrar el centenario de Julia de Burgos, y justo en la víspera, el 16 de febrero de 2014, para mayor impacto, en las páginas de El Nuevo Día, con un título que no podía tener más propósito: “Me llamarán poeta”. Recordamos que varios años antes, poco antes de comenzar nuestro simposio de 2007 dedicado a Guajana y la Generación del Sesenta, Luis Rafael Sánchez publicó también un artículo en homenaje a esa generación tan afín en varios sentidos a sí mismo. Ese espaldarazo, como de quíntuples, me hizo pensar en la importancia de llamarse Luis Rafael Sánchez.  


    En su columna sobre Julia, Luis Rafael disolvió, acaso con jarabe de palo, su reticencia contra los que “dan pie a desembuchar cuanto mucho importa al chisme literario y nada al hecho literario”. A su juicio, “dichas noticias inciden en el disparate al equiparar el desamparo íntimo y el genio póetico”. (Igual desatino expresó Pedro Mir al escribir sobre su Julia “sin lágrimas”.) 


    Y es que tanto Mir como Luis Rafael Sánchez parecen celebrar, ante todo, la “hembría insurgente” de Julia –como dice este último–, inclinado, por completo, del lado de aquellos que “festejan la poesía del amor que se vive sin tregua y sin disculpa, enroscada en los labios de quienes guerrean contra lo injusto y lo inhumano”. La poesía del amor –repito– que se vive sin tregua y sin disculpa –subrayamos–, es una exacta, feliz y luminosa interpretación de la vida y obra de Julia. 


    Luis Rafael Sánchez es el escritor puertorriqueño de obra más trascendente y de mayor proyección universal. Lo conocí apenas entré en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Pioedras, cuando participaba en un foro de notables cuentistas entre los que estaban René Marqués, Abelardo Díaz Alfaro y él. En realidad, solo guardo el recuerdo de René y de Luis Rafael. De René, porque la fama de “La carreta” me carreteaba desde mis años escolares y, en esa ocasión del foro, no paraba de mover sus piernas. De Luis Rafael, porque a todos asombra su pronunciación perfecta y su dominio del lenguaje. Esa proyección de figura cenital que debe tener tanto de innata como de nonata, pues Sánchez es un dedicadísimo trabajador de orfebrería.       


En mi segundo año universitario tuve la oportunidad de tomar con Luis Rafael un curso de Literatura Española en el que no fui tan exitoso como deseaba. En cambio, secretamente, tomaba simultáneamente un curso que en mi imaginación llamaba “Luis Rafael Sánchez”. En ese curso su pupilo obtuvo A, aunque Luis Rafael no lo haya sabido nunca.

    Por todas estas razones le habíamos pedido a Luis Rafael Sánchez una participación en la Apertura del Simposio internacional “Me llamarán poeta - Julia de Burgos” que se celebrará en la Universidad de Puerto Rico en Humacao del 4 al 6 de febrero. Para nuestro júbilo, Luis Rafael aceptó, gustoso. Sin embargo, recientemente, me llamó para anunciarme, con pesar evidente, que no podría cumplir con el compromiso.


     Algunas ausencias tienen demasiada presencia. De modo que, habiendo anunciado a Luis Rafael Sánchez, entendemos necesario anunciar ahora su ausencia, por ser demasiado ostensible como para pretender que pase desapercibida, y para evitar desconciertos y desilusiones. 


        De todos modos, celebramos la puerta al recuerdo que nos abrió Luis Rafael, nuestro candidato al Premio Cervantes. Recuerdo que enaltece el alma porque, como dice Sánchez, “sentimos” a Julia, y “nos deslumbra su universo hecho de verso”.
                             


Marcos 
Reyes Dávila

martes, 9 de diciembre de 2014

LA VISITA DE MUÑOZ MARÍN A LA TIERRA



Leer los cuentos a que Roberto Addarich nos tiene acostumbrados es decir Maunabo, ese pueblito Sur-Oriental dόnde reside la gente más noble de Puerto Rico.  Hasta la fecha la obra del autor había permanecido en el contorno geográfico del pueblo jueyero, como un cuentista local.  Con este nuevo libro la extenciόn geográfica alcanza el ámbito nacional a través de sus personajes y hechos histόricos.

En este cuento largo -si podemos llamarlo así- Addarich nos obsequia con un texto-fotográfico que muy bien podría convertirse en libreto para un documental.  En él presenta muchos personajes de la historia política junto al personaje del exgobernador Luis Muñoz Marín, auténtico líder del Partido Popular Democrático.  Addarich no oculta su admiraciόn por el hombre que ejerciό el dominio político en Puerto Rico, durante más de cuarenta años, ni con su correligionario Luis A, Ferré mostrándo, con nostalgia, otras formas y tiempos de hacer política.

Enmarcado en un contexto cristiano sobre la vida, Addarich nos presenta a un Muñoz confuso, “Un hombre acorralado por la historia.”  Más bien este libro se podría considerar como un texto literario para acompañar el retrato de nuestro afamado pintor Francisco (Pancho) Rodόn que presenta a un atribulado Muñoz en el ocaso de su vida.

Un breve resumen de la obra presenta un Muñoz con “pase” desde el cielo (otros lo ubicarían en el infierno) que visita a sus amigos más cercanos y viaja imaginariamente desde San Juan hasta el Sur-Este borincano.  En este recorrido rememora su nostálgíco pasado y da muestras en su pensamiento de lo que pudo haber sido y no fue.  También presenta el deterioro social presente en el Puerto Rico actual.   La utilizaciόn de símbolos en la obra, demuestran su maestría y dominio literario.  Ésto lo podemos observar en la presencia omnipresente de la limusina, la cuál se desplaza a gran velocidad, mostrando así lo corta que puede ser una existencia de quien ha vivido extensa y intensamente. También podría ser un símbolo de sus contradicciones de clase social.  Otros símbolos como las nuevas casas, edificios, deterioro físico, destrucciόn de símbolos histόricos, de los Templos del Trabajo, carreteras, centros comerciales, y el paisaje, pueden servir de estudio de una semiόtica al estilo de Umberto Eco.  Es digno de admirar la utilizaciόn del tiempo y espacio, en la presente obra de Addarich.

La utilizaciόn de personajes que ayudaron a Muñoz a conseguir un crecimiento econόmico en la isla contrasta, con el personaje de Ricardo Alegría, máximo exponente y propulsor de la cultura nacional.  La sorpresa que reciben los personajes visitados no parece ser tan alarmante sino más bién una muestra de agradecimiento a la labor del Maestro.  La ideología de Muñoz y el cambio que ésta registrό a través en la vida del personaje principal es una muestra de su ambivalencia en el destino político de nuestro tiempo.  De arrepentimiento?

Con este libro Addarich se inscribe en la cuentística nacional y se consagra como un excelente escritor. Sόlo me queda señalar que para futuras tiradas, se haga una buena correcciόn ortográfica y se revise el defecto que aparece al lado derecho del diagramado, el cuál estoy seguro no es responsabilidad del diagramador.

Un agradecimiento sincero por la inmerecida dedicatoria de esta obra, que será sin ninguna duda, de gran aceptaciόn entre los lectores puertorriqueños.

A ti Roberto, Gracias por esta maravillosa entrega.


Por: Carlos Pérez Morales