sábado, 11 de abril de 2026

Acto conmemorativo resalta el legado histórico del Cacique Jumacao.

 Acto conmemorativo resalta el legado histórico del Cacique Jumacao.

Félix Báez Neris
Profesor jubilado de la UPRH.

                                                           “Al Oriente
                                                           de nuestra patria bella
                                                           galeones bucaneros
                                                           caribes siempre fieros
                                                           y Jumacao, Jumacao
                                                           cacique que temieron”.
                                                           (Fragmento del Himno al Cacique Jumacao
)

El pasado jueves, 26 de marzo de 2026 se conmemoró el Día del Cacique Jumacao en el área donde se ubica su monumento, en la intersección del Desvío Norte con la carretera número 3, salida hacia la playa. El monumento al Cacique Jumacao es obra del escultor humacaeño Alwin Rivera. Originalmente, se colocó un busto del Cacique con motivo de la Celebración del Bicentenario de la Fundación de Humacao, en 1993.

La actividad, organizada por  la Administración Municipal de Humacao, reunió a funcionarios, educadores, artistas y ciudadanos interesados en reflexionar sobre la figura del líder taíno y su vigencia en la identidad cultural del pueblo. Nos alegró saber que se rescató esta actividad y se remozó el monumento.

El Sr. José Carlos (Choco) Rodríguez  fungió como maestro de ceremonias. Se escuchó el himno al Cacique Jumacao, cuya letra y música es del distinguido músico y compositor humacaeño Marianito Rodríguez López. Se dirigieron a los presentes, el director de la Oficina de Arte Cultura y Turismo el Sr. Ebidi Vázquez, quien agradeció la colaboración de todas las personas que hicieron posible la actividad que honra la figura y el legado del valiente Cacique Jumacao. La alcaldesa Rosamar Trujillo Plumey agradeció a su personal y, en especial, al agrónomo Ericson Burgos, por la labor realizada. Destacó la importancia y relevancia del proyecto donde se preservan estos espacios históricos como el del Cacique Jumacao que representa el espíritu indomable de lucha y amor por su gente.  “Recordar al Cacique Jumacao es reafirmar con amor quiénes somos como pueblo”.

La “Marching Band” de la centenaria Banda Municipal de Humacao dirigida por el profesor Edwin Santiago nos obsequió con las rítmicas, contagiosas y retumbantes melodías musicales. Además, disfrutamos de la energía y coloridos bailes del Ballet Folklórico de la Escuela Especializada en Bellas Artes Anita Otero, dirigida por la profesora Daina Rivera.

El estudiante Juan José Vázquez Sánchez, de la Escuela Anita Otero, destacó que el Cacique supo enfrentar momentos muy difíciles para su pueblo taíno y lo defendió con valor y gallardía. Puntualizó la importancia de aquilatar su legado y su significado de identidad en el presente.

El autor del libro La insurreción del Cacique Jumacao, Fernando (Nando) Acosta, ofreció una interesante charla sobre el héroe taíno de la Ciudad. Hizo un análisis sobre el contexto histórico de Jumacao y su papel dentro de la resistencia indígena. Enfatizó la importancia de rescatar la historia de lucha y resistencia de los líderes taínos del oriente borincano.   Explicó que las tres flechas que aparecen en el Escudo de Humacao se refieren a las tres etapas de guerra del Cacique Jumacao contra los españoles, señaló durante su intervención.

El amigo Santos Rodríguez, del Junte de Artistas y Escritores Internacionales (Jayei) nos regaló uno de sus poemas. Resaltó el orgullo que siente de ser hijo de Humacao.

El componente cultural del evento incluyó la participación de la Banda Indígena de Jayuya, constituida por un grupo de talentosos y comprometidos jóvenes. Nos deleitaron con el Areyto, un mágico espectáculo recreando con la vestimenta taína, danzas, música, mitos, cantos y espiritualidad. El ritual fue dirigido por un guía al ritmo de maracas, el caracol y el tambor. La presentación fue enaltecedora y cautivante, y es una forma viva de contar nuestra historia. ¡Bravo!

Dialécticas del dialogo entre marxismo y nacionalismo en Borinquen

 

Dialécticas del dialogo entre marxismo y nacionalismo en Borinquen

Reseña del libro Marxismo y nación Puerto Rico Siglo XX de la autoría de Carlos Rojas Osorio

 

Maximiliano Dueñas Guzmán

 

            Este libro es de una nostalgia esperanzadora. Nos evoca un pasado—particularmente de esas décadas en que el independentismo intentó fusionarse con el nacionalismo—para alimentar nuestro pensar/hacer justo en este momento en que vivimos un profundo desconcierto producto de la acentuación del ecocidio, la consolidación planetaria de la ideología neoliberal, el genocidio del pueblo palestino, el endeudamiento como principal forma de acumulación del capitalismo y el recrudecimiento del imperialismo canibalista. Con este libro, Marxismo y Nación Puerto Rico Siglo XX, Carlos Rojas Osorio, parece unirse a ese coro de voces que nos están convocando a explorar el caudal de lecciones que nos ofrecen las indocilidades de las décadas del 1960 y 1970.  Otras voces en ese coro son Carlos Pabón con su libro Ilusión y ruinas. Imaginarios de izquierda en Puerto Rico desde los sesenta (2025), Félix Ojeda Reyes con su libro La protesta armada (2025) y Federico Cintrón Fiallo con su ensayo, “La nueva lucha en Puerto Rico: independencia y socialismo (1960-1980)” también del 2025.  Pero la nostalgia esperanzadora, el ánimo utópico, de Carlos Rojas Osorio tiene mayor longevidad. Él nos propone que justipreciemos no solo las luchas emancipadoras de esas décadas, sino las de todo el siglo XX borinqueño. 

            La vinculación teórica y práctica con la efervescencia emancipadora de las décadas del 1960 y 1970 es entonces uno de los contextos del libro Marxismo y Nación Puerto Rico Siglo XX. Obviamente, otro contexto fundamental de esta publicación es la amplia obra del autor, gestión que sobrepasa la producción de más de cuarenta libros y un centenar de artículos en revistas académicas en Puerto Rico, el Caribe, América Latina y Europa.  Entre los temas de su vasta obra que podemos ver reflejados en este libro están los vínculos o ecos filosóficos de las posturas de representantes del pensamiento borinqueño contestatario, particularmente aquellas que se pueden emparentar con las aportaciones de Foucault, y las puntuales reflexiones en torno al postmodernismo. 

            La lectura de este texto me motivó a identificar una serie de dialécticas (interacciones de oposición e interdependencia entre elementos) que Carlos Rojas Osorio usa para explorar el desarrollo del marxismo a través de las luchas emancipadoras borinqueñas del siglo XX. Hay dos de mayor preponderancia y son las que conforman los objetivos explícitos del libro:

1.      Marxismo y el hacer/pensar independentista puertorriqueño;

a.       Como parte de éste, las controversias en torno al marxismo y la cuestión nacional.

2.      El desarrollo de legitimidad del marxismo en varias disciplinas del saber humano en Puerto Rico: sociología, antropología, ciencias políticas, las humanidades, historiografía y filosofía.

Pero en el resto de la trama que conforma este libro, Carlos Rojas Osorio teje nueve dialécticas adicionales en interacción, en estrecho entrelazamiento, con las primeras dialécticas: 1. Marxismo y literatura; 2. Marxismo y feminismo; 3. Marxismo y sindicalismo; 4. Marxismo académico y marxismo organizativo; 5. Marxismo y raza; 6. Marxismo y ecología; 7. Nacionalismo y diáspora; 8. Marxismo y decolonialidad; y 9. Marxismo y postmodernismo. El libro, entonces, se lee como una serie de diálogos entre estas once dialécticas.  Una reseña del libro que aborde las once dialécticas sería muy extensa, y por lo tanto en este texto sólo hago referencia a algunas de ellas.

            Para iniciar este recorrido de las dialécticas dialógicas del marxismo y nacionalismo en Borinquen, Carlos Rojas Osorio nos ofrece un resumen del debate que se suscitó en Europa desde mediados del siglo XIX hasta principios del XX en torno a cómo los comunistas debían afrontar los anhelos de nacionalidad por parte de diferentes sectores sociales, particularmente los de la clase obrera.  Dada la coincidencia de intereses de los proletariados de todo el mundo en abolir las burguesías nacionales, el dilema era y sigue siendo si los intereses de la clase obrera incluyen el lograr que las nacionalidades tengan su propio gobierno/estado. En otras palabras, el dilema era/es si deben prevalecer los intereses de clase o los de nación, si se debe dar prioridad al ser obrero o al ser patriota. Para Carlos Rojas Osorio el punto de partida de ese debate fue el Manifiesto Comunista, texto del 1848 que incluye la paradójica afirmación (y la cual capta en forma sucinta la dialéctica o antagonismo entre clase y nación): “Se acusa también a los comunistas de querer abolir la patria, la nacionalidad” (Marx & Engels, p. 46, 1848/2004).

            Ya en la exposición de Carlos Rojas Osorio sobre el marxismo borinqueño de principios de siglo XX, se comienzan a divisar algunas de las once dialécticas mencionadas anteriormente. Y en el resto del libro, él nos provee análisis de estudios realizados sobre personas, organizaciones y textos relacionados con las tensiones entre nacionalismo y socialismo en Borinquen, durante todo el siglo XX (hasta el 1993). En este recorrido histórico y temático es que nos podemos compenetrar con los diálogos suscitados entre las once dialécticas.

Con su valoración de personas y organizaciones socialistas e independentistas de inicios del siglo XX, Carlos Rojas Osorio nos incita a ver las otras dialécticas en dialogo con las tensiones entre clase y nación. Así, por ejemplo, tanto Ramón Romero Rosa como Nemesio Canales defendieron los derechos de la mujer y el primero fue consistente crítico del racismo, aún dentro de las organizaciones obreras (p. 28). En el 1912, se fundó el Partido de la Independencia—entidad basada, según nuestro autor, en el socialismo cooperativista—y que contó entre sus fundadores a Luis Llorens Torres, Manuel Zeno Gandía y Rosendo Matienzo Cintrón. En el programa de este partido se reclamaban “los mismos derechos económicos y políticos para ambos sexos” y se afirmaba que “el trabajador es más importante que el capital” (p. 43). Para Rafael López Landrón, otro de los fundadores del Partido de la Independencia, había coincidencia entre las luchas de la mujer, la sindical y la anticolonial (p. 46).

            Carlos Rojas Osorio nos reseña con precisión que la lucha feminista en Puerto Rico se inicia con el quehacer de Luisa Capetillo. El libro de Luisa Capetillo, Mi opinión sobre las libertades, derechos y deberes de la mujer, publicado en el 1911, se considera el “primer libro puertorriqueño del discurso feminista” (p. 69). Pero en su quehacer feminista, Luisa Capetillo encarnó muchas de las otras dialécticas propuestas por Carlos Rojas Osorio: fue digna representante de la tradición de obrerismo intelectual pues fue lectora en fábricas de tabaco, práctica que la familiarizó con el anarquismo, el marxismo y obras destacadas de la literatura mundial; y a través de sus textos propulsó la oposición al capitalismo, al patriarquismo y al racismo. Otras representantes de la dialéctica marxismo y feminismo— particularmente en la tensión por legitimar al marxismo en la academia—que Carlos Rojas Osorio examina del siglo XX borinqueño son: Marcia Rivera, especialmente su enfoque sobre la mujer en la historia del Caribe; Margarita Ostolaza, quien fusiona ideas de Foucault con marxismo para avalar las posturas que las crisis de la lucha independentista se superarán con la incorporación de la lucha feminista y que la opresión de la mujer es más fundamental que las de clase y raza en el sostenimiento del capitalismo; y Norma Valle Ferrer quien contribuye a superar la falsedad de la inexistencia de la mujer en la historia de Puerto Rico con sus dos libros, Luisa Capetillo. Historia de una mujer proscrita y Las Mujeres en la Historia de Puerto Rico, textos en que se entrelazan las opresiones de raza, sexo, clase social y colonialismo.          

Con su estudio de las figuras más reconocidas de las insubordinaciones boricuas del siglo XX, Carlos Rojas Osorio continúa hilvanado las once dialécticas.  Así, por ejemplo, en su apreciación de Julia de Burgos, destaca las contribuciones de la poeta al nacionalismo, a las reivindicaciones proletarias y a la lucha feminista. En su consideración de Juan Antonio Corretjer, asiente la afirmación del poeta nacional cuando dice: “La unidad nacional es hija de una contradicción; se origina en una sociedad dividida en clases, cuya lucha misma ha hecho nacer la nación” (p. 95).

Con su análisis de las historias del Partido Comunista, el Movimiento Pro Independencia (MPI) y el Partido Socialista Puertorriqueño (PSP) y otras organizaciones marxistas, Carlos Rojas Osorio llega a una de las dialécticas centrales del libro: “la gran polémica acerca del marxismo y la cuestión nacional” (p. 10).  En el desarrollo de estas organizaciones y sus relaciones entre sí que el autor detalla, se evidencian repetidos momentos de confluencia entre lucha obrera y lucha independentista, pero también experiencias de antagonismo entre las dos aspiraciones. Una de las manifestaciones más contundentes de las confluencias está en el hecho que para la policía y otras agencias represivas no existía gran diferencia entre nacionalistas y socialistas/comunistas (p. 325).  A modo de ejemplo, César Andreu Iglesias y otros líderes del Partido Comunista fueron arrestados tanto en el 1950 como en el 1954 después de acciones armadas del Partido Nacionalista. Pero la cruenta oposición entre ambas corrientes se observa particularmente en el seno de las organizaciones que buscaron fusionar socialismo e independentismo. La disolución del PSP es posiblemente el ejemplo más notorio de esta contradicción. En su examinación de los documentos de la debacle del PSP, Carlos Rojas Osorio evalúa las razones del conflicto entre las dos tendencias para concluir que según los teóricos por él citados las diferencias no tenían “que conducir a un enfrentamiento irreconciliable” (p. 355).

En la introducción del libro, el autor nos confiesa que, inspirado por la labor del filósofo cubano—Pablo Guadarrama González—, su objetivo original era “estudiar la presencia de la filosofía marxista en Puerto Rico” (p. 15) pero que en el proceso de su investigación se percató de la riqueza multidisciplinaria de esta perspectiva y de su fecundo vínculo con la praxis política. Por estas razones, la mayor parte del libro está dedicado a las dialécticas de legitimación del marxismo en la academia borinqueña, particularmente en las disciplinas de las ciencias sociales, las humanidades, la historiografía y, lógicamente, la filosofía. Así Carlos Rojas Osorio nos presenta una exégesis de las aportaciones académicas de marxistas tal como: Manuel Maldonado Denis en ciencia política; Ángel Quintero Rivera , Juan Manuel Carrión y José Luis Méndez en sociología, Carlos Buitrago Ortiz en antropología; Félix Córdova Iturregui y José Luis González en las humanidades; Gervasio García, Francisco Moscoso, José Manuel García Leduc, Rafael Bernabe y Antonio Gaztambide Géigel en historiografía; George Fromm, Ángel Villarini Jusino, Virgilio Colón León, Eliseo Cruz Vergara, José Echeverría Yañez, Samuel Silva Gotay, Miriam Muñiz Varela, Francisco José Ramos, Rafael Aragunde y Joserramon Mélendes en filosofía.

En varias ocasiones a través del texto, Carlos Rojas Osorio analiza con entusiasmo perspectivas que abogan por articular las resistencias a las opresiones de raza, clase y nación. Yo entiendo que es imperativo amalgamar estas luchas con la defensa sistemática del ambiente. ¿Cómo se da esta amalgamación en diferentes coyunturas? Esto es el reto tanto de las/os teóricos que buscan fusionar el marxismo con teorías de decolonialidad y de la praxis política del movimiento anti-capitalista borinqueño y global en el siglo XXI.

Aunque la mirada de Carlos Rojas Osorio al siglo XX borinqueño pueda inspirar nostalgia por tiempos pasados, es evidente a través de todo el libro que él está particularmente interesado en rescatar el valor del marxismo para nutrir las insubordinaciones de la actualidad. En este sentido, este libro puede ser leído como una extensión de sus aportaciones en torno al postmodernismo y sus efectos desmovilizadores. En repetidas ocasiones en el texto, el autor nos recuerda la famosa frase de Foucault en la que este autor, en los momentos más álgidos del postmodernismo, reconoció que Marx—la influencia subversiva de su pensamiento—había desaparecido, pero que este valor contestatario del marxismo “reaparecerá un día” (p. 527). Ciertamente, las aportaciones del libro, Marxismo y Nación Puerto Rico siglo XX, contribuyen a subvertir esa actualidad desconcertante que mencioné al principio de esta reseña. En palabras de César Andreu Iglesias, líder comunista borinqueño durante varias décadas del siglo XX:

“Las victorias están llenas de pasadas derrotas. Y, además, nunca es derrota completa la que nos ayuda a descubrir el camino a seguir”. César Andreu Iglesias, (Los derrotados, 1956)

 

 

martes, 24 de marzo de 2026

Programa dedicado al Cacique Jumacao

 Programa dedicado al Cacique Jumacao, con la participación de Fernado Acosta y Ebidi Vázquez. Escucheló aquí. 



RESOLUCIÓN NÚM. 27  1992-93  

domingo, 8 de marzo de 2026

Programa dedicado a la memoria del músico e interprete Willie Colón

 Programa dedicado a la memoria del músico e interprete Willie Colón. Escuchaló aqui.

Programa dedicado al 187 aniversario de Eugenio María de Hostos.

 Programa dedicado al 187 aniversario de Eugenio María de Hostos. Haga click aqui para escucharlo.

Eli Fontánez: mujer de palabra y acción

TOMADO DEL PERIODICO CLARIDAD: ( https://claridadpuertorico.com/eli-fontanez-mujer-de-palabra-y-accion/ )

Eli Fontánez: mujer de palabra y acción

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Eli Fontánez en la entrega de la medalla Blanca Canales. Fotos Alina Luciano
Reproductor de audio

Saludos, buenas tardes:

La homenajeada, nuestra querida y curtida militante de múltiples luchas, la compañera Gloria Elizabeth Fontánez, me ha pedido que, como parte de su semblanza, les hable un poco sobre su participación en los trabajos del Proyecto Casa Isabel Rosado Morales Inc. y/o Casa Museo Isabel Rosado.
Gracias, Eli, por la invitación. Para mí es un gran honor. Trataré, como me pediste, de ser breve. Pero antes de hablar de tu trabajo en la Casa Museo, me parece importante trazar cómo llegas a la vida de Isabel, o cómo Isabel llega a ti, ya que no podemos desvincular una cosa de la otra.

Para los años setenta, cuando las luchas sociales, políticas y económicas se encontraban en pleno auge, incluyendo las magisteriales, Elizabeth conoce a Salvador Broida. Ambos eran maestros; ella de la escuela pública, él de la privada, y entrelazan sus vidas. Con el tiempo, Salvador continuó estudios de Derecho y coincidió con Isabelita Rosado en distintas instancias de lucha, como las antirrepresivas y en favor de los perseguidos por cuestiones ideológicas, por lo que estrecharon lazos de amistad.
Elizabeth, a su vez, conocía a Isabel a través de la lucha de Vieques, entre otras causas, pero no es hasta que Salvador enferma que se percata de cuán estrecha era su relación con Isabel. Ellos mantenían contacto, pues Isabelita le consultaba asuntos legales, algo que no es de extrañar. Quienes la conocimos sabemos que nunca dejó de ser trabajadora social ni educadora. En su mochila guerrera cargó siempre todas sus vocaciones para sacarlas y aplicarlas en el momento preciso: ya fuera el Tratado de París, el recluso sentenciado a pena de muerte o la carta enviada a los presos políticos que le había sido devuelta.
Salvador muere, pero antes le encomendó a Elizabeth no dejar sola a Isabel, velar por ella. Algo así como cuando Albizu le encomendó Vieques a Isabel Rosado.

Yo puedo testimoniar lo siguiente: Elizabeth fue uno de los apoyos más importantes que tuvo Isabel cuando más lo necesitó. En esa etapa de la vida en que ya no estaba en capacidad de llevar una vida independiente; cuando la vejez limita la autosuficiencia y la soledad golpea más duro.
Cuando Isabel vivía en el edificio Francisco Colón Gordiani, en Ceiba, junto a su hermana Alejita, Elizabeth, además de visitarla y estar pendiente de sus necesidades, estrechó lazos con el personal del proyecto y les agasajaba con alimentos y bizcochos.
Luego, cuando estuvo en el Hogar Las Sagradas Misiones, bajo la tutela de una de las mejores hijas de corazón de Isabel, Ángeles Rivera, por espacio de siete años (hasta el 2007), para Elizabeth la atención a Isabel se convirtió en una misión. La visitaba regularmente, estaba atenta a sus necesidades y coordinaba visitas de estudiantes y amistades al centro. Y, no siendo suficiente, una vez a la semana preparaba una comida completa para compartir con el resto de los residentes del hogar. Al día de hoy, Elizabeth mantiene esa relación afectiva y de gratitud con Ángeles, y no se olvida de llevarles alimentos y bizcochos en fechas especiales.

Fotos Alina Luciano

Dicho sea de paso, Elizabeth e Isabel tienen muchas cosas en común: la sencillez, la gratitud, el desprendimiento material; esa generosidad que emana de la empatía, la honestidad y la sinceridad; el amor a la educación y a la niñez; la pasión por Vieques y la entrega patriótica, por solo mencionar algunas. Mujeres trabajadoras, briosas, audaces y valientes, que no conocen límites cuando de la patria y del otro y la otra se trata. Patriotas enraizadas en el pueblo.

Isabelita, antes de morir, dejó consignado en su testamento el deseo de que su residencia en Ceiba fuera convertida en museo o institución análoga para fines educativos, culturales y de afirmación puertorriqueña, dejando como albacea de la propiedad a su sobrino nieto, Radamés Rosado Santiago.
Isabel muere en 2014, y el grupo de quienes habíamos sido parte del Comité de Amigos y Familiares asumimos la responsabilidad de comenzar a organizar los trabajos del proyecto. El 21 de diciembre de 2016, la entidad fue incorporada como Casa Isabel Rosado Morales Inc.
Durante los diez años de permanencia del proyecto, Elizabeth ha sido su columna vertebral. Su consistencia, perseverancia y entrega al trabajo han permitido:
1. Garantizar la preservación y mantenimiento de la propiedad.
2. Coordinar actividades con proyectos educativos comunitarios, como las Escuelas de Trabajo Social de la Universidad Interamericana; el Departamento de Ciencias Biológicas de la Universidad de Puerto Rico, recintos de Río Piedras y Humacao; a nivel municipal, con el Departamento de Educación y con organizaciones patrióticas.
3. Preservar la memoria de Isabel mediante la celebración de su natalicio cada 5 de noviembre o en fechas cercanas.
4. Dar a conocer la vida de Isabel a través de charlas, conferencias, entrevistas radiales y actividades escolares.

A manera de ilustración, quiero leer una reseña sobre Elizabeth, escrita por el profesor Gerardo Arroyo Cruzado, coordinador de Ciencias Biológicas de la Facultad de Estudios Generales de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras:
En septiembre de 2022 el Departamento de Ciencias Biológicas de la Facultad de Estudios Generales-UPRRP comenzó, en alianza con la Corporación Isabel Rosado Morales de Ceiba, el proyecto Trabajando junto a las comunidades por una educación integral en artes, ciencias y tecnología para nuestros niños y jóvenes escolares. La profesora Elizabeth Fontánez, representando a la corporación, sirvió de enlace con la Escuela Intermedia Irma Pedraza de Ceiba para lograr transferirle microscopios y materiales para que pudieran realizar experiencias de laboratorio. Además, Eli, como la llamamos cariñosamente, participó activamente en las experiencias prácticas de biología que se llevaron a cabo con los estudiantes en Ceiba y en la visita de estos a los laboratorios de la UPR-Recinto de Río Piedras. En todo momento, Eli comunicó a los estudiantes participantes del proyecto la historia sobre la vida y obra de la Maestra y Patriota Isabel Rosado. A través de los siguientes dos años, Eli colaboró incansablemente con el DCIBI, tomando parte activa en las actividades que realizamos con estudiantes y educadores de diversas escuelas. Nos acompañó a la Escuela Superior Eladio Rivera de Loiza a quienes le llevamos el laboratorio rodante y en la IUPI cuando nos visitaron los estudiantes de la Escuela Superior Jaime Collazo de Morovis. Es importante resaltar la extraordinaria contribución de la profesora Fontánez en la visita a la Escuela Superior Germán Rieckehoff de Vieques. Eli fue quien se encargó en llevar en el Ferry su guagua con los materiales y equipos para que los estudiantes de 11mo grado realizaran un laboratorio de extracción de ADN. Participó como recurso orientando a los estudiantes en los procedimientos y hasta les preparó sándwiches para merendar. Fue a partir de esta experiencia que en el DCIBI la comenzamos a llamar la Mujer Comité. En el 2024, durante la XI Conferencia Ciencia, Ambiente y Sociedad, el DCIBI le hizo un reconocimiento por su compromiso y aportación al proyecto. En la actualidad, continuamos con el proyecto bajo el título STEM más allá de los libros. En éste, ya han participado cerca de 700 estudiantes de unas 25 escuelas de diversos municipios y seguimos, gracias a la visión, la iniciativa y la dedicación con la que nos irradió la Profesora Elizabeth Fontánez.

Para terminar mi participación, quiero expresar lo siguiente:
Eli, Blanca, al igual que Isabel, están aquí entre nosotros y nosotras disfrutando de este día. El amor entre ellas era tan profundo que de las pocas veces que vi llorar a Isabelita fue ante la partida física de su hermana Alejita y la de Blanca. Hoy, con la entrega de la Medalla Blanca Canales, ese círculo se acaba de cerrar.
Felicidades y agradecimientos, camarada.
Palabras leídas por la autora el 28 de febrero de 2026 en la entrega de la Medalla Blanca Canales, en Jayuya, Puerto Rico