domingo, 8 de marzo de 2026

Programa dedicado a la memoria del músico e interprete Willie Colón

 Programa dedicado a la memoria del músico e interprete Willie Colón. Escuchaló aqui.

Programa dedicado al 187 aniversario de Eugenio María de Hostos.

 Programa dedicado al 187 aniversario de Eugenio María de Hostos. Haga click aqui para escucharlo.

Eli Fontánez: mujer de palabra y acción

TOMADO DEL PERIODICO CLARIDAD: ( https://claridadpuertorico.com/eli-fontanez-mujer-de-palabra-y-accion/ )

Eli Fontánez: mujer de palabra y acción

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Eli Fontánez en la entrega de la medalla Blanca Canales. Fotos Alina Luciano
Reproductor de audio

Saludos, buenas tardes:

La homenajeada, nuestra querida y curtida militante de múltiples luchas, la compañera Gloria Elizabeth Fontánez, me ha pedido que, como parte de su semblanza, les hable un poco sobre su participación en los trabajos del Proyecto Casa Isabel Rosado Morales Inc. y/o Casa Museo Isabel Rosado.
Gracias, Eli, por la invitación. Para mí es un gran honor. Trataré, como me pediste, de ser breve. Pero antes de hablar de tu trabajo en la Casa Museo, me parece importante trazar cómo llegas a la vida de Isabel, o cómo Isabel llega a ti, ya que no podemos desvincular una cosa de la otra.

Para los años setenta, cuando las luchas sociales, políticas y económicas se encontraban en pleno auge, incluyendo las magisteriales, Elizabeth conoce a Salvador Broida. Ambos eran maestros; ella de la escuela pública, él de la privada, y entrelazan sus vidas. Con el tiempo, Salvador continuó estudios de Derecho y coincidió con Isabelita Rosado en distintas instancias de lucha, como las antirrepresivas y en favor de los perseguidos por cuestiones ideológicas, por lo que estrecharon lazos de amistad.
Elizabeth, a su vez, conocía a Isabel a través de la lucha de Vieques, entre otras causas, pero no es hasta que Salvador enferma que se percata de cuán estrecha era su relación con Isabel. Ellos mantenían contacto, pues Isabelita le consultaba asuntos legales, algo que no es de extrañar. Quienes la conocimos sabemos que nunca dejó de ser trabajadora social ni educadora. En su mochila guerrera cargó siempre todas sus vocaciones para sacarlas y aplicarlas en el momento preciso: ya fuera el Tratado de París, el recluso sentenciado a pena de muerte o la carta enviada a los presos políticos que le había sido devuelta.
Salvador muere, pero antes le encomendó a Elizabeth no dejar sola a Isabel, velar por ella. Algo así como cuando Albizu le encomendó Vieques a Isabel Rosado.

Yo puedo testimoniar lo siguiente: Elizabeth fue uno de los apoyos más importantes que tuvo Isabel cuando más lo necesitó. En esa etapa de la vida en que ya no estaba en capacidad de llevar una vida independiente; cuando la vejez limita la autosuficiencia y la soledad golpea más duro.
Cuando Isabel vivía en el edificio Francisco Colón Gordiani, en Ceiba, junto a su hermana Alejita, Elizabeth, además de visitarla y estar pendiente de sus necesidades, estrechó lazos con el personal del proyecto y les agasajaba con alimentos y bizcochos.
Luego, cuando estuvo en el Hogar Las Sagradas Misiones, bajo la tutela de una de las mejores hijas de corazón de Isabel, Ángeles Rivera, por espacio de siete años (hasta el 2007), para Elizabeth la atención a Isabel se convirtió en una misión. La visitaba regularmente, estaba atenta a sus necesidades y coordinaba visitas de estudiantes y amistades al centro. Y, no siendo suficiente, una vez a la semana preparaba una comida completa para compartir con el resto de los residentes del hogar. Al día de hoy, Elizabeth mantiene esa relación afectiva y de gratitud con Ángeles, y no se olvida de llevarles alimentos y bizcochos en fechas especiales.

Fotos Alina Luciano

Dicho sea de paso, Elizabeth e Isabel tienen muchas cosas en común: la sencillez, la gratitud, el desprendimiento material; esa generosidad que emana de la empatía, la honestidad y la sinceridad; el amor a la educación y a la niñez; la pasión por Vieques y la entrega patriótica, por solo mencionar algunas. Mujeres trabajadoras, briosas, audaces y valientes, que no conocen límites cuando de la patria y del otro y la otra se trata. Patriotas enraizadas en el pueblo.

Isabelita, antes de morir, dejó consignado en su testamento el deseo de que su residencia en Ceiba fuera convertida en museo o institución análoga para fines educativos, culturales y de afirmación puertorriqueña, dejando como albacea de la propiedad a su sobrino nieto, Radamés Rosado Santiago.
Isabel muere en 2014, y el grupo de quienes habíamos sido parte del Comité de Amigos y Familiares asumimos la responsabilidad de comenzar a organizar los trabajos del proyecto. El 21 de diciembre de 2016, la entidad fue incorporada como Casa Isabel Rosado Morales Inc.
Durante los diez años de permanencia del proyecto, Elizabeth ha sido su columna vertebral. Su consistencia, perseverancia y entrega al trabajo han permitido:
1. Garantizar la preservación y mantenimiento de la propiedad.
2. Coordinar actividades con proyectos educativos comunitarios, como las Escuelas de Trabajo Social de la Universidad Interamericana; el Departamento de Ciencias Biológicas de la Universidad de Puerto Rico, recintos de Río Piedras y Humacao; a nivel municipal, con el Departamento de Educación y con organizaciones patrióticas.
3. Preservar la memoria de Isabel mediante la celebración de su natalicio cada 5 de noviembre o en fechas cercanas.
4. Dar a conocer la vida de Isabel a través de charlas, conferencias, entrevistas radiales y actividades escolares.

A manera de ilustración, quiero leer una reseña sobre Elizabeth, escrita por el profesor Gerardo Arroyo Cruzado, coordinador de Ciencias Biológicas de la Facultad de Estudios Generales de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras:
En septiembre de 2022 el Departamento de Ciencias Biológicas de la Facultad de Estudios Generales-UPRRP comenzó, en alianza con la Corporación Isabel Rosado Morales de Ceiba, el proyecto Trabajando junto a las comunidades por una educación integral en artes, ciencias y tecnología para nuestros niños y jóvenes escolares. La profesora Elizabeth Fontánez, representando a la corporación, sirvió de enlace con la Escuela Intermedia Irma Pedraza de Ceiba para lograr transferirle microscopios y materiales para que pudieran realizar experiencias de laboratorio. Además, Eli, como la llamamos cariñosamente, participó activamente en las experiencias prácticas de biología que se llevaron a cabo con los estudiantes en Ceiba y en la visita de estos a los laboratorios de la UPR-Recinto de Río Piedras. En todo momento, Eli comunicó a los estudiantes participantes del proyecto la historia sobre la vida y obra de la Maestra y Patriota Isabel Rosado. A través de los siguientes dos años, Eli colaboró incansablemente con el DCIBI, tomando parte activa en las actividades que realizamos con estudiantes y educadores de diversas escuelas. Nos acompañó a la Escuela Superior Eladio Rivera de Loiza a quienes le llevamos el laboratorio rodante y en la IUPI cuando nos visitaron los estudiantes de la Escuela Superior Jaime Collazo de Morovis. Es importante resaltar la extraordinaria contribución de la profesora Fontánez en la visita a la Escuela Superior Germán Rieckehoff de Vieques. Eli fue quien se encargó en llevar en el Ferry su guagua con los materiales y equipos para que los estudiantes de 11mo grado realizaran un laboratorio de extracción de ADN. Participó como recurso orientando a los estudiantes en los procedimientos y hasta les preparó sándwiches para merendar. Fue a partir de esta experiencia que en el DCIBI la comenzamos a llamar la Mujer Comité. En el 2024, durante la XI Conferencia Ciencia, Ambiente y Sociedad, el DCIBI le hizo un reconocimiento por su compromiso y aportación al proyecto. En la actualidad, continuamos con el proyecto bajo el título STEM más allá de los libros. En éste, ya han participado cerca de 700 estudiantes de unas 25 escuelas de diversos municipios y seguimos, gracias a la visión, la iniciativa y la dedicación con la que nos irradió la Profesora Elizabeth Fontánez.

Para terminar mi participación, quiero expresar lo siguiente:
Eli, Blanca, al igual que Isabel, están aquí entre nosotros y nosotras disfrutando de este día. El amor entre ellas era tan profundo que de las pocas veces que vi llorar a Isabelita fue ante la partida física de su hermana Alejita y la de Blanca. Hoy, con la entrega de la Medalla Blanca Canales, ese círculo se acaba de cerrar.
Felicidades y agradecimientos, camarada.
Palabras leídas por la autora el 28 de febrero de 2026 en la entrega de la Medalla Blanca Canales, en Jayuya, Puerto Rico

domingo, 1 de marzo de 2026

Samuel Silva Gotay

 

Honrando a Samuel Silva Gotay

La Academia Puertorriqueña de la Historia rendirá tributo al profesor Samuel Silva Gotay en una ceremonia especial el próximo 7 de marzo. En esta foto de archivo, tomada el 23 de febrero de 2013, el destacado escritor se dirige a un grupo de niños durante la presentación de su libro “Las aventuras de Juan Cecilio en la Ciudad Pérdida”, durante un evento efectuado en la Biblioteca Nacional.

La Academia Puertorriqueña de la Historia enmendó recientemente su Constitución para crear una nueva categoría de miembro denominada Académico de Honor, con el propósito de reconocer y honrar a historiadores muy destacados. Las Academias de la Historia nacionales de Hispano América tienen esta categoría en sus respectivas constituciones.

Samuel Silva Gotay será el primer intelectual e historiador a quien nuestra Academia conferirá este extraordinario reconocimiento por su larga y fructífera carrera académica. Sus numerosas aportaciones al conocimiento de la historia puertorriqueña, caribeña y latinoamericana del siglo XX, sus obras laureadas de creación literaria para niños incorporando aspectos de nuestra historia, su servicio a nuestra universidad y al país, su carrera docente universitaria, su proyección internacional evidenciada en obras que se han traducido a varios idiomas, entre otros méritos, le hacen acreedor a que nuestra Academia le confiera el rango de Académico de Honor. Así ha sido decidido por unanimidad por los Académicos de Número.

Su más reciente obra publicada se titula “Protestantismo evangélico y política en Puerto Rico, volumen II 1930-2000, la puertorriqueñización del protestantismo evangélico”. Con este volumen completa su fundamental historia social del protestantismo en Puerto Rico, cuyo primer volumen se publicó originalmente en 1997 bajo el título “Pro

“La historia escrita no es un cuento ni una cronología, es un intento de explicar los acontecimientos fundamentándose en evidencias con el propósito de encontrar claves para entender el presente y transformarlo en la dirección que quisiéramos que caminara la historia”

testantismo y Política en Puerto Rico, 1898-1930”. Su compromiso y dedicación con la investigación y la difusión del conocimiento histórico quedó evidenciada por su incansable trabajo para culminar este gran proyecto a la edad de 90 años.

Estos dos volúmenes constituyen una gran aportación a la historiografía y al análisis político sobre el siglo XX puertorriqueño, sin menospreciar sus otros importantes libros como “El pensamiento cristiano revolucionario en América Latina y el Caribe: Implicaciones de la teologia de la liberación para la sociologia de la religión” (Huracán, 1981) y “Catolicismo y política en Puerto Rico bajo España y Estados Unidos” (Editorial UPR, 2005). El primero fue uno de los libros puertorriqueños que más ha trascendido internacionalmente, viendo múltiples traducciones y reediciones.

Sammy Silva fue parte de ese importante movimiento intelectual que involucró a la Universidad, y a muchas instituciones e investigadores a partir de la década de los sesenta del siglo pasado y que se ha denominado la “Nueva Historia”. Participó también de movimientos renovadores dentro de la iglesia protestante y del ecumenismo, movimientos que tuvieron envergadura regional y mundial.

Sin abandonar sus fuertes raíces personales e intelectuales protestantes, Sammy Silva se propuso hacer sociología e historia de la religión del siglo XX puertorriqueño, sobre todo del protestantismo. Sociología e historia crítica de la religión con perspectivas teóricas y metodológicas renovadoras. Una historia en la que él está personalmente involucrado, pero que busca analizar y narrar sin hacer apologías ni denuncias superficiales.

La historia escrita no es un cuento ni una cronología, es un intento de explicar los acontecimientos fundamentándose en evidencias con el propósito de encontrar claves para entender el presente y transformarlo en la dirección que quisiéramos que caminara la historia.

En su trabajo de investigación el historiador buscó vincularse internacionalmente con otros académicos que compartían el interés por hacer una nueva sociología e historia de la religión en América Latina. Silva Gotay ha escrito:

“Pero como latinoamericano me ubico especialmente en la historia que se hace desde la teoría crítica de la sociedad, especialmente la generación latinoamericana y caribeña, formada además en los procesos en que nace la teología de la liberación y los proyectos de la Comisión de Estudios de Historia de la Iglesia en América Latina para rescatar la historia de la Iglesia en el contexto económico, social, político y cultural de América Latina. No se trata de la historia de Dios, sino de la historia de los cristianos como movimiento social y como institución en el medio en que se dan y desde la cultura y sociedad que llevan por dentro”.

Además, él menciona otra importante fuente intelectual: la escuela historiográfica francesa de los Annales, particularmente los historiadores que desarrollaron el análisis de mentalidades como Lucien Febvre y otros. Ese enfoque “permite poner énfasis en el conjunto de representaciones colectivas e inconscientes, que se manifiestan en actitudes y comportamientos de un pueblo…” relacionándolas con las condiciones sociales en que surgen esas mentalidades.

La Academia Puertorriqueña de la Historia le conferirá a Samuel Silva Gotay el rango de Académico de Honor en una ceremonia abierta al público en el anfiteatro del Archivo General de Puerto Rico, 500 Ave. de la Constitución, Puerta de Tierra, San Juan, el día sábado 7 de marzo de 2026, a las 2:00 de la tarde.

Durante este acto el Ateneo Puertorriqueño, a través de su presidente el licenciado Marco Rigau, también le rendirá un reconocimiento y homenaje al destacado intelectual puertorriqueño.

lunes, 26 de enero de 2026

Entrevista al cantautor Chico Benítez

 Programa Por la Vereda Cultural.

Junto al cantautor Chico Benítez. Escuche la entrevista aqui.




HOSTOS, PRECURSOR DE LA REPÚBLICA PENSANTE

  HOSTOS, PRECURSOR DE LA REPÚBLICA PENSANTE




                                            Héctor Rafael Peña


                                            Gran Oriente Nacional de Puerto Rico                                                     


                                                                                                                                                                       




     Agradecido por la invitación a este espacio, abierto por el Gran Oriente Nacional de Puerto Rico y la Comisión Hostos 180 en el marco de la celebración del 187 aniversario del natalicio de nuestro Hermano Masón y ciudadano universal Eugenio María de Hostos.


     Les presento una reflexión sobre la liberadora gesta educativa con que Hostos encaminó en el siglo XIX a la República Dominicana a nuevos parámetros y niveles de desarrollo social.


     Debemos estar de acuerdo en que la educación que a sus discípulos sólo dicta datos orientados en el dogma, normaliza la ignorancia y lanza al abismo de la inercia, hasta con persecución expresa, todo esfuerzo que propicie el desarrollo del pensamiento como patrimonio libre y liberador de una sociedad. Es una educación que sistemáticamente subvalúa el potencial de los seres humanos, que segrega por creencias, y hasta por género, y que frena.


      En contraste, la que guía, la que inspira a sus discípulos a explorar sin prejuicios las fuentes del saber y a alimentar con cada hallazgo las bases teóricas y prácticas de su pensamiento crítico, es una educación que democratiza el conocimiento, lo crece horizontal. Con ello, esa educación se convierte en partera de una sociedad cualitativamente nueva, en la que la ciudadanía en general, y no solo una élite, toma en sus manos, con protagonismo responsable y sentido de justicia, el desarrollo social.


     El Maestro Eugenio María de Hostos fue determinante en hacer ver a toda una nación la necesidad de separar la paja del grano sobre el desastre "sagrado" que imperaba en el sistema de enseñanza y emprender, con sentido de urgencia, la ejecución de su propuesta revolución educativa, que dio cuerpo y alma a un nuevo sistema basado en la ciencia y la razón en la República Dominicana.


      Con ese nuevo sistema educativo, con énfasis en la inclusión igualitaria de la mujer, el País comienza su transición de ser una República independiente fundada por grandes pensadores, encabezados por el patricio Juan Pablo Duarte, a ser una República pensante, de la cual fue Hostos su determinante precursor.




EL POCO AVANCE DESDE LA INDEPENDENCIA


       Al momento de emprender este camino, esta misión transformadora se lanza como ruptura con el estado de estancamiento social. 


       Con un proyecto de nación minuciosamente diseñado desde la Sociedad Secreta la Trinitaria -fundada por Duarte en 1838-, el movimiento patriótico emprende la ofensiva contra la ocupación haitiana iniciada en 1922, sellando la victoria con la proclamación de la República el 27 de febrero de 1844.


       En medio de un extenso periodo de luchas entre facciones y caudillos, de traiciones, de exilio y fusilamiento de patriotas, de anexión de la República a España en 1861 y su rescate con la Guerra de la Restauración el 16 de agosto de 1863, el País transcurrió hasta 1879 sin el registro, constatable, de un avance social significativo. Y esa falta de avance tenía su génesis en la ausencia de un sistema educativo apremiante, pertinente, positivo, capaz de formar generaciones de ciudadanos solidarios, conscientes de sus derechos, pero más conscientes aún de sus deberes.


      Por muchas décadas, se dedicó casi todo el tiempo y los recursos a las luchas intestinas, y muy poco, o nada, se destinó a la educación transformadora, que es el más importante esfuerzo, que es la verdadera fuente de la libertad y que es la principal herramienta sociopolítica de la construcción nacional, del desarrollo y la identidad.


     Pero, como antítesis del atraso, "La revolución desarrollada por Hostos en la educación dominicana no solo supuso una transformación en el campo pedagógico,sino que constituyó una revolución total de la conciencia, una revolución intelectual, una revolución humanística, una revolución de los métodos de enseñanza y aprendizaje, una revolución en el plano ético-moral y una revolución racional, sin renunciar a los sentimientos y las emociones que se derivan del diario vivir. Esto implicó una transformación integral de las formas tradicionales de enseñanza y de la conciencia dogmática que había prevalecido en el País desde finales del siglo XV hasta finales del siglo XIX, con la preponderancia ideológica de la filosofía escolástica", según lo describe el Historiador y profesor universitario Juan de la Cruz, en su ensayo "La concepción de Hostos en torno a la historia y sociedad dominicanas del siglo XIX".


      Y esa revolución se emprendió, con éxito, porque fue un esfuerzo continuo, permanente desde entonces, lo que debió haber sucedido sin parar desde el 1844, para que la Independencia hubiera devenido, mucho antes, en libertad para el pueblo dominicano.


      Porque, como muy bien distingue las cosas nuestro ilustre mayaguezano, el Ciudadano de América, según citado por mi Hermano Alejandro Torres Rivera en uno de los ensayos de su obra "El Pensamiento Hostosiano - Su vigencia en el siglo XXI", "La independencia es una cosa, y la libertad es otra cosa; la independencia se conquista con las armas en la mano; la libertad es obra del derecho; independencia es substracción del yugo; la libertad es multiplicación de esfuerzos; el yugo se arroja en una brega más o menos larga; los esfuerzos que reclama la libertad son perpetuos". Y en esos esfuerzos perpetuos que nos enseña Hostos para construir sociedades pensantes y liberadas, figura la educación en espacio primordial. 




PEREGRINAJE POR LA REVOLUCIÓN EDUCATIVA


      El 1875 fue el año en que llegó Hostos por primera vez a suelo quisqueyano. Entró por la atlántica provincia de Puerto Plata donde fue recibido por el general Gregorio Luperón, amigo clave de Ramón Emeterio Betances. Fueron muchos los proyectos dialogados y conspirados entre ambos próceres gestores de la Confederación Antillana, hasta la salida del puertorriqueño en abril de 1876. Es a su regreso en marzo de 1879 que Hostos presenta la propuesta de instauración desde cero, no de una reforma, sino de un sistema educativo responsivo a la realidad histórica del momento y a las exigencias de construcción de un futuro distinto.


      El proyecto por entero fue acogido y, pese a la encarnizada oposición y conspiraciones del sector oligárquico, del gobierno despótico de Ulises "Lilís" Hereaux y del Clero Católico, que le declararon la guerra y tildaron a Hostos como "un extranjero" que intentaba insertar en la educación dominicana "ideas inmorales", "ideas pecaminosas" con una "escuela sin Dios", en mayo de 1879 el Congreso Nacional acogió y aprobó como Ley 1776 la estrategia educativa, creando, en virtud de la misma, la primera Escuela Normal de Varones. Un hecho significativo es que, aunque la Ley fue promulgada el mismo mes de su aprobación por Cesáreo Guillermo, entonces presidente de la República, esa primera Escuela Normal en Santo Domingo, dirigida por Hostos, fue inaugurada el 10 de febrero de 1880, ya bajo el gobierno provisional del general Luperón, de quien siempre se ha afirmado que fue el que solicitó a El Sembrador que elaborara y llevara allí un proyecto de cambio en la filosofía y la práctica de la docencia.


      En 1884 se graduó la primera clase de normalistas, con quienes, en todos los campos sociales, del saber, tomó cuerpo la revolución educativa. Ese mismo año alcanza la cima de la misión inclusiva con la formación del Instituto de Señoritas, dirigido por la insigne pensadora y poeta nacional Salomé Ureña de Henríquez. 


      Desde entonces ha primado entre conocedores el consenso de que las mujeres fueron las principales intérpretes, y epicentro, de la ejecución visionaria del proyecto educativo. 


      Como énfasis en el principio de equidad que movió todo este proceso, y según citado por el historiador Emilio Rodríguez Demorizi en su obra Hostos en Santo Domingo, el puertorriqueño explica que "se aplicó a la educación de la mujer la misma reforma que había fecundado el entendimiento de la juventud masculina y dos establecimientos de educación femenil dieron al progreso el empuje que le falta cuando el primer iniciado en sus ventajas no es la mujer. Este vivo sentimiento del deber de la civilización no se centralizaba en la capital, Santo Domingo, sino que se manifestaba en casi todas las capitales de las provincias; y, para inspirar más confianza, aparecía acalorado por las municipalidades".


      A ellas advirtió Hostos lo siguiente, y cito: "Vais a ser institutrices de la verdad demostrable y demostrada, formadoras de razón sana y completa, escultoras de espíritus sinceros, educadoras de la sensibilidad, para enseñarla a sólo amar lo bello cuando es bueno; educadoras de la conciencia para doctrinarla en la doctrina de la equidad y la justicia, que es la doctrina de la tolerancia y la benevolencia universal en cuanto somos hechuras del error, y la doctrina del derecho y de la libertad en cuanto somos entidades responsables".


     Entonces, con todas estas herramientas de educación positivista; con toda esta estrategia de empatía para formar, no habitantes instruidos, sino ciudadanos conscientes, responsables y comprometidos tanto con el progreso de su país como con el mejoramiento de la Humanidad; con toda esta ofensiva del bien que, aun discretamente, se amparó en postulados de Libertad, Igualdad y Fraternidad, fue que Eugenio María de Hostos, hombro con hombro con el liderazgo nacional encabezado por Gregorio Luperón, se convirtió, como he sostenido, en el precursor de la República Dominicana pensante. Y así trazó el camino a una cultura de "esfuerzo permanente" desde la educación para colectivizar el pensamiento y desterrar los vestigios del colonialismo que permanecían en una nación que, aunque en lo formal políticamente independiente, en lo general no contaba con una docencia que educara en los deberes, en los derechos, y que, por tanto, no podía forjar una estirpe de ciudadanos con conciencia de ciudadanía ni de íntegro amor propio ni de apego apoderado a la República que, casi cuatro décadas antes, con empeño, devoción, amor y sangre habían proclamado.t


      Hostos, por tanto, descansa por derecho propio en el Panteón de la Patria en Santo Domingo, su otra patria. 


      Nuestra América, en sus urgencias  de cambios sustanciales, revolucionarios, necesita nutrirse de Hostos hoy; utilizar lo que nos dejó como legado, no para citarlo como "bonitas" enseñanzas del pasado, sino como propuestas vivas, con entera vigencia, para abrirles a los pueblos un horizonte de autosustentabilidad política y social, de soberanía sin mácula y de internacionalismo humanista y solidario en las relaciones con los demás.


      Su revolución educativa, como ejecutada en Dominicana y como propuesta universal; su Moral Social, como hoja de ruta para una sociedad de derechos, deberes y justicia social, y como propuesta universal; su visión política de libertad del individuo y libertad de las naciones para toda Nuestra América, y como propuesta universal, nos demuestran que nuestro Venerable Hermano Eugenio María de Hostos no es solo nuestro, no es solo de Nuestra América, es universal.


     Por eso, sintiendo, conociendo, viviendo la figura y la realidad hostosianas, el insigne intelectual Federico Henríquez y Carvajal, al pronunciar el panegírico en los actos fúnebres de El Maestro el 12 de agosto de 1903, en Santo Domingo, reprochó la internacional ingratitud social, intelectual, del momento y expresó: "Oh, América infeliz, que solo sabes de tus grandes vivos cuando ya son tus grandes muertos".


       Hostos es, y tiene que ser, inolvidable. Nos entregó todo y merece, por nuestro bien, que su ejemplo esté presente en la discusión de hoy, en la práctica de hoy, en las luchas de hoy, en las revoluciones de hoy.


       He sostenido que es inmedible el agradecimiento que siente de Hostos, y siempre sentirá, la nación dominicana. Y por eso proclamo que soy un dominicano agradecido. Y ningún dominicano agradecido puede querer para Puerto Rico nada menos que lo que quiso Hostos para su Patria.




     Muchas gracias.


      Yabucoa, PR, 25 de enero de 2026 e:.v:.