jueves, 23 de enero de 2014

Bohemia con Julia en el equinoccio

Bohemia con Julia en el equinoccio

Nota: Tomado de la edición electrónica del Vocero de Puerto Rico.  http://elvocero.com/bohemia-con-julia-en-el-equinoccio

Por Jorge Rodríguez, EL VOCERO 4:00 am
"Nosotros como medio consideramos que la actividad echa hacia adelante la cultura de Puerto Rico, y allí donde eso ocurra, nosotros vamos a estar presentes”, señaló el Presidente de EL VOCERO de Puerto Rico.
 
 
 
 En una obligada liaison estética, el Museo de Arte de Puerto Rico (MAPR) y el periódico EL VOCERO se han unido en saludo a la Comisión Nacional del Centenario de Julia de Burgos, para conmemorar el primer siglo del nacimiento de la excelsa poeta, quien naciera en Carolina en 1914 y falleciera 39 años después. La actividad se titula ‘Bohemia con Julia en el equinoccio’, que tendrá un preámbulo la noche del jueves 20 de marzo y comenzará a las 10:00 am del viernes 21, con una extensión de 24 horas.
“Es una bohemia con micrófono abierto, en la que vamos a abrir las puertas del Museo a todos los escritores, poetas y artistas en reconocimiento a esta insigne poeta, uniéndonos al trabajo de la Comisión que está desarrollando esta gesta de actividades relacionadas a Julia. Nuestro propósito es que venga todo aquel que quiera rendir homenaje, y el hecho de estar abiertos 24 horas tanto a nivel performático como a nivel radial, definitivamente sentará una pauta en ese retomar de nuestros valores, nuestra esencia, y nuestra cultura, a través de una mirada como la de Julia”, declaró la Dra. Lourdes Ramos, directora ejecutiva del MAPR y artífice de la actividad.

Edward Zayas, presidente del EL VOCERO de Puerto Rico expresó sentirse muy privilegiado de participar en este evento. “Respondimos inmediatamente al Museo en beneficio de las generaciones jóvenes a las que les hace falta conocer la aportación de Julia en la historia de Puerto Rico”, destacó Zayas.
“Me parece que en la forma de bohemia es un vehículo para transmitir lo que realmente es Julia y lo que representa para todos nosotros. Nosotros como medio consideramos que la actividad echa hacia adelante la cultura de Puerto Rico, y allí donde eso ocurra, nosotros vamos a estar presentes”, añadió el Presidente de EL VOCERO de Puerto Rico.
Marilú Carrasquillo por su parte, portavoz de la Comisión del Centenario, que preside la sobrina de la poeta, licenciada Consuelo Sáez Burgos, apuntó que su tarea es promocionar las actividades del centenario durante un año con todas las organizaciones culturales, municipios y asociaciones que se les unan.

“El que el Museo de Arte de Puerto Rico se una a esta actividad con el apoyo de una institución periodística como EL VOCERO, en este espacio de arte, y que se pueda celebrar en una noche tan mágica, es maravilloso y lo agradecemos mucho”, indicó. Para mayor información, comunicarse con Ivanska Cano en el MAPR al 787-977-6277, extensión 2201.


A un siglo de su nacimiento

Basados en la fragilidad de la memoria —sobre todo la colectiva— valen retrotraer los últimos recuerdos de la inmortal poeta boricua Julia de Burgos (1917-1953), de boca de sus fenecidas hermanas Consuelo y Angelina, según recogidas por este redactor, y que dibujan la sensibilidad y pasión de la poeta y de la vida que llevó con sus 12 hermanos criados en la extrema pobreza, en el barrio Santa Cruz de Carolina, durante el primer cuarto del siglo XX puertorriqueño.
A un siglo de su nacimiento, la eximia creadora de ‘Poemas exactos a mí misma’ (1937), ‘Poema en 20 surcos’ (1938), y ‘Canción de la verdad sencilla’ (1939), todavía penetra incisivamente la psiques iberoamericana, con toda una lírica que devela al amor y la muerte presentida, así como la defensa de los derechos de la mujer, la protesta social, la rebeldía y la compenetración del misterio.

Recuerdos de Angelina
“Nosotros éramos 13 hermanos. Julia era la mayor; Carmen, la segunda; Consuelo, la tercera y yo venía siendo la cuarta de las mujeres. Tuve un hermano, José Francisco Burgos, que vivió en Brooklyn e Iris Violeta quien residía en Rhode Island. Todos los demás se murieron pequeñitos. Su niñez fue de una vida muy libre en el campo. Se iba a correr caballo y después cuando se sentía triste iba a sentarse a la orilla del Río Grande de Loíza. Allí pasaba los días, le tiraba lirios salvajes al río y se adornaba la cabellera con flores silvestres”.
Describió Angelina que todos vivían en  una casa de paja que no tenía puertas ni ventanas. Julia dormía en una hamaca de sacos y su padre, quien venía borracho, le cortaba los hilos para que se cayera al piso. Se abrazaban los dos y empezaban a reírse. Su padre tenía un caballo que se llamaba Nacional y ella aprendió a montarlo. Subía todas aquellas cuestas del río Grande de Loíza y se tiraba después en la arena. Cuando fue a estudiar en Carolina la escuela intermedia, se hospedó en casa de una señora; y al graduarse, para estar cerca de ella, la familia se fue a vivir a la barriada El Monte de Hato Rey.
“Estudió en la Escuela Superior de la Universidad de Puerto Rico donde fue becada para entrar a la universidad. Al graduarse, primero se fue a San Lorenzo a una escuela rural en lo último de una loma que había que subir escalones de tierra. Nuestra madre murió en 1933, y ya le habían amputado una pierna por un golpe que se dio. Al morir vino un doctor que era quien la atendía, un dominicano de nombre Juan Isidro Jiménez Grullón que fue el amor de la vida de Julita. Cuando pasó todo lo de mi madre, este doctor quedó en encontrarse con ella en Cuba, pero entonces, cuando ella fue, él se fue para Estados Unidos. Allá encontró que él estaba casado con otra; y llegó sola a Nueva York. Ahí fue que se metió a la bebida”, rememora.
En la gran urbe neoyorquina comenzó a hacer actividades con el pueblo puertorriqueño y dar recitales hasta que conoció a Armando Marín con quien se casó en 1944 y nunca se divorció. Natural de Vieques, él trabajaba en una especie de departamento gubernamental que se dedicaba a la censura durante la Segunda Guerra Mundial, cuyo trabajo consistía en leer las cartas antes de que llegaran a su destinatario. El era contable pero principalmente era músico y bohemio.
En el 1945, Julia regresa a Nueva York diciendo que “sea como fuere, Nueva York” constituía su segunda casa. La cuestión es que aún separándose, ellos nunca se divorcian. Cuando traen el cuerpo de Julia a Puerto Rico, el 6 de septiembre de 1953, para enterrarla, él vino con la comitiva. Fueron muy felices, cuenta Angelina, hasta que duró la relación. Nunca tuvo un hijo que fue su sufrimiento.
“Julita siempre estaba escribiendo y dando recitales. Vivía una vida como de bohemia. Fracasó en el amor, sin hijos, y por eso bebía. Pero siempre estaba muy activa recitando. En 1953 estaba dando un recital en el Carnegie Hall, entonces, al terminar salió, y se sentó en un banco de la Quinta Avenida del Parque Central y la calle 105 porque se mareó. Allí le robaron la cartera. Cuando pudo levantarse un poco, trató de ir al Flower Hospital y al abrir la puerta se cayó. Creían que estaba borracha porque no la conocían, no la atendieron y la mandaron a otro hospital donde falleció. Pasaron los meses y yo no la veía ni nada. Empecé a buscarla y a buscarla. Fui a El Barrio a donde se quedaba, a la Sociedad de Artistas Latinos, y me dijeron que fuera a los hospitales. Fui al sitio de las personas desaparecidas y no la encontré. Pero me dijeron que esperara para verificar en la morgue y ahí la identifiqué por las manos, las cejas y por una sortija que tenía”, subrayó.
Entonces, Angelina llamó a Puerto Rico para informar lo que había pasado y la Eastern Air Lines recogió su cadáver del Bronx, desde donde vinieron poetas y escritores puertorriqueños de todos lados y la cargaron. La Eastern pagó todos los gastos y la enterraron en Puerto Rico. El gobernador Luis Muñoz Marín la recibió junto con los artistas en el aeropuerto y la enterraron en Carolina.


Recuerdos de Consuelo
Unida a la evocación de su recuerdo, la fenecida Consuelo Burgos, hermana de Julia Constanza Burgos García. contaba que de adolescente, en la barriada El Monte de Río Piedras, Julita, se pasaba adornando los niños muertos de los baquinés de su barrio o corriendo por la vía del tren esperando agarrar algunas cañas para comérselas, o sencillamente recitándole sus poemas.
Recordaba también rebuscando el pasado, que como niña estudiante, Julita se hospedaba en Carolina, y que antes, como cuando llegaba al mercado con su madre para vender las viandas de su tala, después de repechar el monte hasta llegar al Barrio Santa Cruz, no esperaba para llegarse a su charca íntima, y luego, como dice uno de sus versos “se treparía desnuda a los árboles para secarse”.
“Siempre tuvo una libertad innata. Julita era espigada, atlética. Su vida era correr por el campo; improvisaba versos y la gente la admiraba por los supuestos disparates tan lindos que decía. Nuestro padre era un aventurero, un bohemio, se la pasaba bebiendo. Usaba unas botas grandes y se pasaba imitando al Quijote. Cantaba siempre una canción que decía ‘dicen que los muertos reposan en calma’. Y cuando no llegaba, Julita tenía que ir a buscarlo al cementerio porque se pasaba brincando y cantando sobre las tumbas”, afirmó otrora Doña Consuelo.
“La casa tenía un solo cuarto, una salita con techo de paja, unos canastos donde se guardaba la comida y una cocina con un fogón, rodeado del huerto casero de la comida de cada día; y de un jardín lleno de azucenas, nardos y gardenias. El aroma de las flores rodeaba todo y reflejaba el espíritu sutil de nuestra madre. Después de todo la vida era ruda, pero en nuestro universo todo se explicaba. Nuestro padre nos dio el espíritu aventurero que hacía que nosotras le buscáramos soluciones a todas las cosas. Nuestra madre suavizaba la realidad. Y Julita vivía en un mundo que llegó a prolongar hasta la adolescencia. Es el mismo mundo que permea su poesía como un santuario”, expresó.
Ya en la barriada El Monte de Hato Rey —donde ubican hoy los modernos condominios— Julia insistió en estudiar en la Escuela Superior de la UPR hasta que la aceptaron. En la familia, todos trabajaron para que ella pudiera estudiar. A doña Consuelo la mandaban a vender guineos, cosía con Julita y con su madre hacía bordados.
“Mi padre seguía su vida de aventuras y sufrimos la persecución cuando íbamos creciendo. La libertad innata de Julia chocaba con las ideas conservadoras de mi padre. El era socialista, que en aquella época eran anexionistas; y Julita era rebelde, expresando entusiasmo par el amor patrio”, indicó.
El cambio de ambiente al sector de la parada 36 1/2 les hizo sentir la opresión política. Burgos hizo la observación de que la violencia y la diferencia de clases caló hondo en Julia, pero todavía cargaba la ingenuidad de su niñez. En esta etapa escribía las cartas de amor de la gente en el barrio, se encargaba de los adornos de los baquinés y cuidaba el centro espiritista de la comunidad.
Varios años después se convertiría en ‘Hija de la libertad’ del Partido Nacionalista Puertorriqueño, terminó diciendo su hermana.


República Dominicana honrará centenario de poeta Julia de Burgos

Mis amigas y amigos
 
Este año se celebra el centenario del natalicio de nuestra poeta Julia de Burgos. El Centro Cultural Dra. Antonia Sáez de Humacao se une a esta magna celebración internacional. La actividad se llevará a cabo el jueves, 27 de febrero 2014 en el Centro de Arte Angel Lito Peña. a las 6 pm. Separen la fecha.

República Dominicana honrará centenario de poeta Julia de Burgos

Julia de Burgos, una de las poetas más insignes de Hispanoamérica, nunca pudo visitar la República Dominicana a causa de la dictadura trujillista.Julia de Burgos, una de las poetas más insignes de Hispanoamérica, nunca pudo visitar la República Dominicana a causa de la dictadura trujillista.

En febrero, el país rinde homenaje a la  más excelsa e intensa  poeta boricua con un seminario internacional, un busto y  la emisión de un  sello postal.

SERVICIO DE PRENSA
Los 100 años del nacimiento de la poeta puertorriqueña Julia de Burgos serán conmemorados en Santo Domingo con un seminario internacional sobre su obra, la develación de un busto, la proyección del documental biográfico Julia toda en mí y la emisión de un sello postal conmemorativo.
Las actividades, organizadas por el  Comité Dominicano del Centenario de Julia de Burgos, con la  poeta y gestora cultural Luisa Sherezade Vicioso (Chiqui) como coordinadora, incluyen la presencia en el país de  personalidades que vendrán a exponer sobre la obra de la poeta.
Entre los conferenciantes se  encuentra la primera dominicana  presidenta de una universidad norteamericana, la doctora  Daisy Cocco De Filippis. Ella es la académica nacional que llega por vez primera a dirigir una institución de educación superior en Estados Unidos,   la Naugatuck Valley Community College, de New York.
Las doctoras Cocco Defilippis y Aurea María Sotomayor de la Universidad de Pittsburgh,  tienen a su cargo  las dos  conferencias en el seminario que comienza el miércoles 5 de febrero en el auditorio Juan Bosch de la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña.
La doctora Grisselle Merced, estudiosa de la obra epistolar de Julia de Burgos, quien presentará el tema de la construcción de la subjetividad a través de sus cartas .  Desde Cuba vendrá Yolanda Ricardo para exponer sobre “Julia de Burgos en Cuba y Cuba en Julia”.
El primer panel del seminario que se llevará a cabo el miércoles 5 de febrero estará compuesto por  las doctoras Grisselle Merced Hernández, Ivette López Jiménez, Carmen Centeno Añeses, Rosa Guzmán Merced y Vivian Auffant.
En el segundo panel, “Julia de Burgos, la nuestra”, participarán Chiqui Vicioso, el pintor y escultor granadino José Manuel Sánchez-Darro y las doctoras Yolanda Ricardo y Vanessa Pérez Rosario. Finalmente, se presentará un foro con la intervención de  Matías Bosch, León David, César Zapata y Federico Cintrón Fiallo. Hay otras personalidades literarias invitadas a participar en los paneles y de las cuales se informará posteriormente en detalle.
La actividad culminará con un recital por reconocidos poetas y la participación de la cantante Xiomara Fortuna.
A las once de la mañana del viernes 7 se develará un busto de Julia de Burgos, esculpido por el arquitecto y escultor René Guzmán, en la Plaza Pellerano Castro, al inicio de la calle Isabel La Católica, con vista al Mar Caribe.
Vicioso informó que a las siete de la noche, se pondrá en circulación, en el Teatro Nacional, el sello postal conmemorativo del centenario de Julia de Burgos por parte del Instituto Postal Dominicano, cuyo director general,  el doctor Modesto Guzmán, presentará la estampilla.

martes, 10 de diciembre de 2013

Conversatorio poético


El Junte de Poetas Humcaeños y
el Centro Cultural
Dra. Antonia Sáez 
Invitan 
 
Al Conversatorio



Dirigido a compartir y confraternizar
entre poesías
 

Invitado especial:      El periodista y poeta yaucano radicado en Nueva York

Julio C. García Sánchez

 
 
Día 18 de diciembre de 2013
 a la 10:00 a.m. 
en el Edificio Salvador Abreu Vega (La Casona)


 
 


 




 
 
 

 
 

 

lunes, 9 de diciembre de 2013

La Escuela Libre de Música de Humacao: una aproximación a su legado


La Escuela Libre de Música de Humacao: una aproximación a su legado[1]


Las notas DO, RE, MI, FA, SOL, LA, SI imponen su ritmo sonoro que se aprecia desde la calle, dibujando en el entorno un hermoso pentagrama musical que nos indica que estamos a las puertas de la Escuela Libre de Música de Humacao. Esta fue fundada en 1968 en virtud del proyecto de ley sometido por el ilustre humacaeño Aguedo Mojica, fundamentado en el que sometiera el Lcdo. Ernesto Ramos Antonini en la década del 40’. La escuelas libres de música se crean con el propósito fundamental de desarrollar el talento musical de niños y jóvenes puertorriqueños que de otra manera no tendrían la oportunidad de educarse musicalmente. La Escuela Libre de Música de Humacao, junto con las demás escuelas libres de música, pasa entonces a formar parte del Programa de Música del entonces Departamento de Instrucción Pública, hoy Departamento de Educación.


El trabajo de este grupo profesoral fue instrumental en sembrar esa pertinencia de la Escuela con su entorno. Se plasma ese compromiso ineludible de maestros y estudiantes con las actividades culturales y sociales del pueblo. Desde esos tiempos esperamos con especial alegría la participación de la Escuela en nuestro tradicional Festival de Santa Cecilia “Patrona de los Músicos” que se celebra en el mes de noviembre en la Plaza Luis Muñoz Rivera de Humacao.

Posteriormente nuestra Escuela Libre de Música se mudó al edificio emblemático Luis Muñoz Rivera que ubica a un lado de la hermosa plaza. De esta época recordamos a Miguel Lizarra, maestro de Cañas; y al destacado clarinetista y saxofonista Ángel “Tilo” Cruz, quien durante varios años dirigió la escuela, ferviente defensor de la autonomía escolar. Tenemos que mencionar también al Prof. Irizarry y Ernesto Delgado, maestros de Violín; a Willie Corps, maestro de Cañas; Willie “Bobo” maestro de Trombón; Marianito Rodríguez, maestro de Trompeta; Ángel “Gilo” Cruz y Luis “Wisón” Díaz, maestros de Cañas, Kike Alcaraz, maestro de Trompa y Obed Tirado destacado trompetista humacaeño y quien desarrollo el primer Orfeón de Niños de la Escuela Libre de Música.

Con el correr del tiempo, nuestra Escuela Libre de Música necesitó de unas instalaciones con mayor espacio para dar curso a las proyecciones y proyectos de desarrollo futuro, logrando mudarse al edificio Juan Ponce de León en el año 1984. En este plantel laboraron Miguel Monserrate, maestro de Piano; Víctor “K-leco” Lebrón, QPD, maestro de Trompeta; Tito “Pino” Rivera, maestro de Banda y Trompeta; Lesbia Ramírez, maestra de Voz y Coro; Sandra Reyes, maestra de Cuerdas Punteadas, todos ellos jubilados y José Raúl Cruz, maestro de flauta y saxofón quien aún pertenece a la Facultad de la Libre.

A medida que nuestra Escuela Libre de Música alcanza un desarrollo de los proyectos trazados precisa aún más de la expansión de sus instalaciones físicas y en el año 1995 obtienen el edificio Juan Peña Reyes, (patriarca musical de Humacao) y sus anexos. Con la adquisición de estas facilidades nuestra Escuela inicia un desarrollo acelerado que elevó su Facultad de 9 a 25 maestros de música. Se posibilita entonces la creación de la Biblioteca Anita Otero, una oficina de Orientación y Consejería y un Laboratorio Musical y Digital. De esta manera se ha podido atender la demanda de estudiantes talentosos para la música desde segundo grado hasta cuarto año, provenientes de todo el litoral este de Puerto Rico, desde Río Grande hasta Patillas.

Una facultad distinguida y comprometida en la consecución de logros continuos de superación realiza un trabajo de excelencia académica. Excelentes profesionales vinculados al quehacer musical con una prestigiosa trayectoria que los distingue. Sus servicios de calidad en apoyo a las actividades académicas y su alto nivel pedagógico establecen las bases para el aporte creativo e intelectual que distingue este escenario escolar. Su sentido de pertenencia que se fortalece con la autoestima colectiva sirve de modelo para ejemplarizar lo que es capaz una escuela para echar hacia adelante, cosechando triunfos a nivel nacional e internacional.

En la actualidad la Escuela Libre de Música cuenta con una matrícula de sobre 600 estudiantes, atendidos por maestros especialistas en todos los instrumentos de la orquesta, cuerdas punteadas, piano y voz. Muchos de estos maestros como José R. Cruz, Benjamín Cruz, Edgardo Delgado, César Lebrón, Jan Duclerc y Antonio Fronteras son egresados de esta escuela. También son egresados de nuestra escuela músicos de la talla de Marianito Rodríguez, “ Gilo” Cruz, QPD, Rubén López “Piccolo” (flauta), Kike Alcaraz (trompa) Meregildo Peña (tuba), Junior Rossi (percusión), Geore “ Liti” Morales ( clarinete), Roberto Morales (fagot), Orlando Peña (trombón), Jorge Vizcarrondo (saxofonista), Jonuel Lebrón (trompeta), Llom Pierre (percusión), Dr. Isaac Lausell (guitarra), por mencionar algunos. Muchos otros egresados de esta prestigiosa institución cursan estudios graduados y posgraduados en prestigiosas universidades de Puerto Rico y del exterior llevando en alto el nombre de nuestra escuela y de Puerto Rico. A manera de ejemplo podemos mencionar a los hermanos Rivera Ramírez: José (contrabajo), Miguel (percusión) y Roberto (trompa); a Humberto Rivera del Valle (tuba); Jeremy de Jesús (flauta); Mario Castro (saxofón) y William Muñoz (trompeta) quien este año concluye su doctorado.

La riqueza y acierto de este programa musical ha reportado grandes triunfos a nuestra Escuela. Esto ha sido reconocido por el Consejo General de Educación, institución acreditadora de las escuelas del país. La Escuela Libre de Música de Humacao logró su primera acreditación en 1999, siendo re-acreditada en el 2005. Hoy, nuestra escuela celebra su segunda re-acreditación con la más alta puntuación, convirtiéndose en la primera escuela libre de música en alcanzar tal distinción. Como si esto fuera poco, este año, seis estudiantes de la escuela solicitaron admisión al Conservatorio de Música de Puerto Rico y todos fueron admitidos.

La Escuela Libre de Música de Humacao se ha convertido en una institución de respeto y admiración en medio de la comunidad. Así lo han reconocido los padres que junto a la Facultad de la escuela han dado ejemplo con su férrea defensa a la institución, enfrentando la autoridad cuando entienden que su dirección está errada o no observa los estilos democráticos a que todos aspiramos.

La experiencia histórica de la Escuela Libre de Música de Humacao nos indica que está centrada en sus metas sin abandonar su sentimiento de identidad entre pasado y presente. Revela un trabajo productivo, aquel que se enaltece por el esfuerzo colectivo y sus consecuentes aportaciones para formar estudiantes talentosos en la disciplina. Sus egresados se convierten en ciudadanos de bien que atesoran su escuela y aportan al enriquecimiento de nuestra música y nuestra cultura. Por estas razones, la Escuela Libre de Música de Humacao merece el reconocimiento de todos los humacaeños/as que atesoran sus aportaciones y su legado a nuestro pueblo y al país.



           

                                                                        16 de mayo de 2011
                                                                        Humacao, Puerto Rico

                                                                        Por. Prof. Félix Báez Neris




[1] Agradezco la colaboración y revisión en esta  publicación de los amigos Edgardo Delgado Figueroa, Marianito Rodríguez y Vanessa  Hernández.

Voces de un pueblo en Navidad


 
El Centro Cultural Dra. Antonia Saez

les invita a la actividad

 
Voces de un pueblo en Navidad

 
Conservando nuestros valores musicales tradicionales
cantando el verdadero sentido de la Navidad
a través de villancicos, aguinaldos y cánticos
del folclor puertorriqueño. Una actividad donde
el pueblo unido entonando las melodías
se convierte en el protagonista del evento.

La música estará a cargo de la Orquesta Jíbara
Dr. Francisco López Cruz de San Juan, PR,
dirigida por la Profesora Myrna L Pérez López
y la Orquesta Saeciana de Cuatros de Humacao.
dirigida por el Sr.Carlos Hernández.

 
 
sábado, 14 de diciembre de 2013 a las 7:00pm

Plaza Luis Muñoz Rivera de Humacao

domingo, 8 de diciembre de 2013

A la memoria de la maestra Carmen Aurora Ortiz “Mima”

“Dicen que toma un minuto encontrar a una persona especial, una hora para apreciarla, un día  para amarla,  pero una vida entera para olvidarla.” 

La Ciudad Gris tiene unas familias que la distinguen y resaltan. Sin lugar a duda la Familia Ortiz es una de ellas.  A esa hermosa familia pertenece nuestra compañera y amiga Mima. Fue una mujer de bien, la defino como una digna humacaeña  que poseyó un don de gente especial con el cual nos contagiaba al instante de conocerla. Supo ganarse ese cariño, el respeto y la amistad de todos. Fue una profesional comprometida vestida de hermosos valores.

Mujer firme de carácter de entrega y sembradora.  Inteligente y de espíritu creador de sueños, ideas y proyectos.  Perteneció al dilecto grupo de fundadores de nuestro Centro Cultural para el 1957, junto a figuras de la talla del filósofo Aguedo Mojica, Salvador Abreu Vega, Tany García entre otros.

Sentía una gran pasión por las actividades culturales de su pueblo como Las Fiestas de Cruz y el Festival de Santa Cecilia. Como le fascinaba cantar y reír junto a sus amistades. 

Para nuestra Universidad y sus compañeros/as de la Asociación nos resulta muy difícil pensarla sin ella. Su significativa presencia de una trayectoria de vida edificante. Una labor educativa  donde dictó cátedra de prestigio a lo largo del tiempo manifestándose en la formación de excelentes profesionales y mejores ciudadanos que la admiran. 

¡Que ser maravilloso habitó entre nosotros!. Con el amor y el aprecio que me privilegió al conocerla le dedico estos versos en décima.

Para la entrañable compañera
Carmen Aurora Ortiz  “Mima”

Te imagino cuando niña
inquieta y resuelta
en la escuela dispuesta
las preguntas apiña.
Con inteligencia guiña
tus pensamientos y saberes
por ser como tu eres
el pueblo te distingue
amor que no estingue
eres de los hermosos seres.
 

Maestra la  vocación
te vistió de cuerpo entero
guiando los senderos
alumnos lleno de ilusión.
Que aprenden tu canción
de números matemáticos
y hoy son todos fanáticos
de tu sapiencia y alegría
te recuerdan cada día
un camino emblemático.
 

Y en el Centro Cultural
jamás te olvidaremos
las huellas que entedemos
sembraste en el umbral.
Tradiciones  vas encumbral
del pueblo sus valores
hoy rendimos honores
a la Excelsa Ciudadana
y tu amor nos hermana
con los recuerdos mejores. 
 
Y en tu Universidad
que a ti se apega
la sabiduría que riega
tu saberes de humildad.
Honrosa es tu heredad
para nuestra Asociación
que eleva una oración
por tu vida consagrada
noble alma elevada
hermoso ser de bendición.

 

 

Prof. Félix Báez Neris
Humacao, Puerto Rico
23 de noviembre de 2013