lunes, 5 de octubre de 2026

A la memoria de la artista plástica humacaeña Sandra Martínez García.

 A la memoria de la artista plástica humacaeña Sandra Martínez García.

Félix Báez Neris
Profesor jubilado de la UPRH.
Sandra nació en Chicago en 1955. Fueron sus padres los humacaeños María Adela García y Miguel Ángel MartÍnez. Tuvo dos hijos que amó con todo su noble corazón, Gustavo Emmanuel Bello Martínez (falleció en noviembre 19, 2023) y le sobrevive su hija Paola Alexandra Jiménez Martínez.
La pintora Martínez tenía una cautivadora personalidad: conversadora, moderna, culta, independiente, observadora, luchadora, educadora, solidaria y libre. Fue una férrea defensora del Centro Cultural Dra. Antonia Sáez. Para muchos, la artista humacaeña más emblemática de nuestros tiempos.
Cursó estudios universitarios en Artes Plásticas en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. Para la década de 1970, artistas de la talla de Luis Hernández Cruz, Susana Herrero, John Valois, Félix Bonilla Norat fueron algunos de sus profesores. Obtuvo varios premios en pintura y medios mixtos durante sus años universitarios.
En 1993 organizó el Taller Gráfico de la Comunidad como premio de una propuesta sometida a la “Fundación de Puerto Rico". Participó en más de 30 colectivas, en y fuera de Puerto Rico, y produjo más de 15 exhibiciones individuales.
Su obra ha sido utilizada para charlas y conferencias sobre arte contemporáneo. Sus talleres de Arte en Casa Roig y el Centro de Arte fueron muy concurridos. Fue coordinadora original de las Noches de Galería en Humacao. Se desempeñó como coordinadora de Programas de Arte del Municipio Autónomo de Humacao. Fue maestra, coordinadora y fundadora de varios talleres del Municipio de Humacao para ciudadanos de todas las edades. Gestionó la propuesta federal conocida como Proyecto Comunidad Segura, que diligenció un trabajo preventivo dirigido a jóvenes en peligro de deserción escolar.
Trabajó incansablemente por amor a su pueblo. Vivió y luchó a su manera por cultivar con su pincel la vida cotidiana de su gente. Su obra privilegia las costumbres y tradiciones. Muchas de las paredes de hogares humacaeños están vestidas con las obras de Sandra. El amigo Ebidi Vázquez atesora una hermosa colección de su obra. Yo soy admirador de su obra y en particular de la serigrafía que preparó sobre Santa Cecilia, patrona de los músicos. Me impresiona de esta obra la variación de colores, los matices, tenues, suaves, inspiradores, con instrumentos y notas musicales. La considero como una devota de Santa Cecilia porque su pincel destilaba un afecto especial en cada trazado, como bien se puede apreciar en la obra.
Sandra, como ya mencioné, nació y vivió comprometida con su pueblo. Defendió sus costumbres y tradiciones. Tuvo un profundo amor por el Centro Cultural y sus proyectos. Durante el Festival de Santa Cecilia siempre se encargaba del Festival de la Tiza. Allí la apreciábamos con su profunda alegría al compartir su arte con la niñez. Otra de las actividades que disfrutaba era coordinar las exposiciones del colectivo de pintores humacaeños. Fue una férrea defensora de la clase artesanal.
La Junta del Centro Cultural aprobó una resolución a los fines de que el espacio del edificio sede, destinado para las exhibiciones de obras de arte, se designe con su nombre. Sandra perteneció a nuestra Junta hasta su último momento.
Su obra está plena de colores tenues y suaves, intensificados en el entorno del alma pueblerina. Sus pinturas quedan como un legado de su mirada nostálgica y a veces dolida.
Aprecio la musicalidad en su expresión artística, de seguro inspirada en la batuta de don Germán Peña. Sus obras son reflejos de sus profundos sentimientos y del deleite de su genio creativo.
La propuesta plástica que deja la artista humacaeña debe ser objeto de estudios, subrayando sus aportaciones y orientaciones estéticas. Ella, desde su identidad como mujer artista, ha sido capaz de crear un universo pictórico centrado en su querido pueblo. Todo su trabajo esta pleno de su alma de maestra. Una valoración de su obra es meritoria y necesaria.
¡Vuela alto, nuestra distinguida artista!
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